ESPEJOS PARA LA BASE / ISABEL RODRÍGUEZ

De 'pantera' a 'domadora'

La presidencia de la Federación Autonómica de Patinaje es la última escala de una de las jugadoras que pusieron la primera piedra del hockey línea

Isabel Rodríguez (arriba con la selección española) posa con los diferentes elementos con los que trabaja en la Federación de Castilla y León de Patinaje.-J. M. LOSTAU

Publicado por
Guillermo Sanz

Creado:

Actualizado:

Detrás de la sonrisa de La Mona Lisa se encontraba Leonardo Da Vinci y detrás de su herencia se encuentran varias generaciones de personas curiosas que, como el artista italiano, no se conforman a talar una sola rama del árbol de la sabiduría. Gente como Isabel Rodríguez Tejedor, una mujer que decidió que su vida fuera, literalmente sobre ruedas. De rugir como Pantera a colocarse como ‘domadora’ en el centro de la pista de la Federación de Patinaje de Castilla y León para dirigir al mundo del patinaje, en todas sus vertientes, hacia un futuro prometedor.

Las raíces del árbol deportivo de Isabel Rodríguez comenzaron a crecer en torno al hockey línea. Hoy el rugido de las Panteras (equipo femenino del CPLV) resuena en todo el continente, pero hubo un tiempo en el que fueron un cachorro de dientes de leche. El camino de la niñez a la edad adulta es largo y el primer paso le dieron mujeres como ella, que modelaron el esqueleto de las hoy campeonas de Europa, monarcas en un reino en el que no imaginaba entrar Isabel Rodríguez cuando jugaba al baloncesto en el San José. «A mí nunca me habían llamado la atención los patines. Empiezo a patinar y a jugar en el 97 porque unos amigos de mi hermano se metieron a jugar. Dijeron que estaban buscando chicas para hacer un equipo y me apunté», recuerda. Un inicio tan sencillo y a la vez tan eficaz como el de un cuento de hadas.

Ese grupo de amigas se convirtió en leyenda el 23 de abril de 2004. Cristóbal Colón apunta en Barcelona el camino a América, pero ése día señaló a las Panteras la dirección hacia su primer Campeonato de España. Un gol de oro acabó con el Sant Andreu y quitó de un soplido las espinas que habían se habían clavado tras cinco finales perdidas: «Es el momento más bonito de mi carrera. Todas lo tenemos grabado.

Recuerdo estar en la pista y decirle a Diana Lerma antes de empezar ‘Anda, que si ganamos’», una predicción digna de Nostradamus que acabó en una lluvia de abrazos y lágrimas: «Lloró hasta el apuntador. Para nosotras significaba sacarnos una espina. Ahí empezamos a creérnoslo», reconoce. Años más tarde consiguió su segundo entochado nacional después de ser madre.

La siguiente gran línea de su currículum deportivo se escribió en francés, idioma oficial de Toronto, ciudad en la que la selección española femenina debutó en un Mundial. Ángel Ruiz, hoy su marido, recurrió a las Panteras cuando ningún equipo catalán quiso representar al combinado nacional; una negativa recibida con los brazos abiertos en Valladolid, que se sumó en masa al histórico momento. «La sorpresa no fuera que me convocaran, la sorpresa fue que España participara en un Campeonato del Mundo. En lo deportivo nos dieron por todos los lados (ante rivales como Canadá o Japón), pero la experiencia fue espectacular», admite.

El stick quedó aparcado en 2008, saliendo del armario ocasionalmente para jugar con las Panteras veteranas (con las que este año ha ganado la liga de aficionados). Con la competición detrás del telón, el hockey línea siguió moviéndose entre bambalinas con agilidad felina. El disco seguía corriendo por sus venas y decidió sentar precedente convirtiéndose en la primera mujer con el título de entrenadora nacional. «Me lanzo a ello cuando van a crear las nuevas ligas nacionales e iban a necesitar entrenadores», explica. La única mujer en ese primer curso no estudió en vano. En casa de los Ruiz Rodríguez el hockey es un inquilino más y ella se convirtió en un «comodín» capaz de ayudar a que el CPLV llegara a todos los sitios, tanto en lo alto de la pirámide como en la base, donde Isabel Rodríguez ha disfrutado más de esta faceta: «He llevado varias escuelas. Cuando empiezas a trabajar con niños pequeños y les ves llegar arriba te hace mucha ilusión», admite.

Isabel Rodríguez ha sabido también golear en los despachos. Después de formar parte de la Comisión Mujer y Deporte de la Federación Española y de coger la dirección del hockey línea en la Autonómica tras la renuncia de su hermano Nacho, este año ha accedido a la presidencia de la Federación de Castilla y León con el aval de los resultados conseguidos con Luis Pérez en línea, donde se cambió el formato de las ligas y multiplicó el número de licencias hasta superar el millar.

Cargando contenidos...

Isabel no llega para calentar el sillón federativo, llega con el depósito lleno de carburante revolucionario en un ecosistema repleto de especies únicas: artístico, velocidad, hockey línea y patines, freestyle, alpino... «Creo que puedo cambiar las cosas. Creo que podemos crecer más. Tenemos un potencial enorme. Hay que dar un empujón a todas las modalidades y hay gente superválida en todos los comités para conseguirlo», concluye.