Diario de Valladolid

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LOS aficionados al esquí saben muy bien el valor que tiene la denominada «nieve polvo», pues es uno de los mejores tipos de nieve para aprender a esquiar. Y en esta materia, en la de esquiar e iniciarse en el esquí, podemos tirarnos bolas sin darnos importancia, ya que en Castilla y León consumen «nieve» en una cifra próxima al millón trescientas mil personas, más o menos, en una sola campaña que venga bien; cifra que en años muy buenos de nieve se supera entre esquiadores, visitantes y deportistas.

Conocemos poco nuestra cara blanca y se promociona menos nuestro turismo blanco. Todos tenemos un poco de culpa. Los medios nacionales nos obvian y los de aquí no lo consideramos producto informativo temporal de interés regional que exija un seguimiento periódico. De ahí que Baqueira, Sierra Nevada, Navacerrada, los Alpes y Formigal se hayan hospedado en la memoria y nos cueste asociar al esquí referencias geográficas como Laciana, la Montaña de León, la Sierra de Ayllón, las Merindades burgalesas y la Tierra de Pinares soriana, entre otros puntos del mapa regional.

Tal vez sea porque no se traslada al común la rentabilidad del polvo blanco. Más o menos, seis de cada diez años nuestras estaciones están abiertas, con actividad y son rentables. Una rentabilidad que se debe mirar no solo en el forfait sino en el impacto económico y el empleo que se genera en los entornos de las estaciones.

En la región podemos practicar las diferentes modalidades de esquí en todas las provincias menos en Valladolid, la más llana del territorio nacional, que se queda sin esquiar aunque lo intentó: la estación de nieve artificial cerca de Tordesillas se la llevó el «rescoldo» de un incendio. Pero sigamos con el bendito polvo de nieve que es oro molido para los entornos rurales de las montañas nevadas por los cuatro costados; ahí están las estaciones de Leitariegos, en Villablino, San Isidro, en Puebla de Lillo, la Pinilla en Riaza, la Covatilla en Béjar, Santa Inés en Vinuesa y la Lunada en Espinosa de los Monteros, además de otras áreas de esquí de travesía.

Seguro que el polvo blanco se esparcirá en la moqueta de Intur, ¿o no? En unos días sabremos si la geografía helada es turismo.

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