Diario de Valladolid

Creado:

Actualizado:

QUÉ curioso es esto de la política. Resulta que si vienen otros partidos, léase Podemos o Ciudadanos que mira en eso sí coinciden, en el fondo que no en la forma, y proponen un cambio en la Ley Electoral para acabar con la Ley D’Hont, el PP y el PSOE, los grandes beneficiados de este arcaico sistema junto con los partidos nacionalistas, se alían para decir que nones, que de eso nada, que la cosa se queda como está.

Pero hete aquí que si de lo que se trata es de proponer esa cantinela de que gobierne la lista más votada, en el PP no es que la rechacen es que la promueven e impulsan. Y aquí sí vale modificar en cuanto sea necesario la Ley Orgánica de Régimen Electoral General (Loreg). Para eso ni se rompe España, ni se acaba con los territorios, ni nada que se le parezca. Lo que no dicen estos del PP es qué es lo que les molesta exactamente. ¿Qué se creen gobiernos legítimos con pactos entre partidos democráticamente elegidos en las urnas o que los ciudadanos voten a esos partidos? Y lo que tampoco aclaran, y no lo van a hacer en la defensa de esas mociones que ya anuncian Ayuntamiento por Ayuntamiento, es en qué lugar queda el pleno municipal, el cónclave donde se sientan aquellos que han decidido los ciudadanos que les representen.

Y todo esto lo propone el partido de Pablo Casado, el hombre del máster regalado por más que la Fiscalía y el Supremo digan que lo que no vale para el resto sí que es válido para el palentino diputado por Ávila. Resulta que él, Casado, el hombre que se pasó por el arco del triunfo lo votado por la militancia del PP y su propia coherencia política cuando aseguró que respetaría la decisión de los militantes en el último congreso, quiere imponer ahora al resto de formaciones políticas aquello que él decidió saltarse a las primeras de cambio para su beneficio propio. Pero tranquilos que para esto, como para el máster, también tienen explicación. Es que son procesos distintos.

Una pregunta, señores del PP, ¿son tan diferentes como aquel por el que su hoy presidente autonómico y entonces secretario del partido en la Comunidad, sí Alfonso Fernández Mañueco, le ofreció la Alcaldía de León a la UPL pese a a ser la tercera fuerza y a que los del PSOE habían sido los más votados? Ah, que eso fue hace mucho. Es verdad, concretamente en 2007, pero es la demostración palpable de su doble moral. Ya lo dice el refranero: ‘Razones vendo... que para mí no tengo’. Que se lo pregunten a Soraya Sáenz de Santamaría, ¿verdad Casado?

tracking