EDITORIAL

Quien se alinee con Vestas será cómplice de los daneses

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VESTAS CIERRA y deja en la calle a miles de familias de castellanos y leoneses que dependen de su trabajo y de su producción. Esa es la realidad, la única realidad a la que deben atender sindicatos, administraciones, central, autonómica, provincial y municipal. Lo demás son juegos de artificio.

Y contra eso no hay acuerdo que valga. Porque el único que sería válido, el único al que debe acceder el Gobierno y la Junta es aquel que los daneses de Vestas no están dispuestos a dar y que pasa por el mantenimiento del empleo, bien sea sin el cierre –algo ya imposible– o trayendo a un inversor que se quede con la planta para producir y continuar con la actividad.

De no servirle ninguna de estas opciones a estos daneses, que primero se llevan los millones en ayudas que les permitieron ganar el dineral que dicen haber ganado y que ahora con nocturnidad y alevosía echan el cierre, también les queda la opción de dejar un fondo de ese dinero que tienen en superávit para que sean las administraciones quienes decidan.

Vestas ha perdido todo el crédito. Nada de lo que digan, como bien se indica desde la Junta de Castilla y León, puede resultar ya creíble. Y mal hace el Ejecutivo de Pedro Sánchez, con la ministra de Transición Energética, Teresa Ribera, a la cabeza, en dar pábulo a cualquier cosa que quieran ofrecer a cambio del cierre. Salvo que detrás se esconda el potenciar sus plantas de Lugo y Ciudad Real, mientras echan el cierre a la leonesa de Villadangos de Páramo, mandan a la calle a todos sus trabajadores y ponen en jaque a miles de familias.

Llevan meses con mentiras y engaños. Diciendo, primero, que no iban a cerrar, que todo era un ajuste de producción, cuando la realidad ha acabado demostrando que lo único que querían era ganar tiempo para que se cumplieran los plazos de las ayudas para el mantenimiento del empleo y echar el cierre.

Eso tiene u nombre, tomadura de pelo, que es justo lo que han estado haciendo y aúncontinúan haciendo estos daneses de Vestas. Por eso, quien se alienee con ello, aquella administración que decida creerse sus mentiras e ir de la mano acabará siendo cómplice de todo aquello que perpetren.

No es posible y no puede consentirse que a quienes se han llevado puestas las ayudas se les permita ahorar irse sin más y, lo que es peor, ponerles una alfombra roja en su marcha, al albur de todas sus mentiras. Quien decida ir de la mano con ellos les estará dando coartada, será su complice y tan responsable como los directivos de la multinacional de lo que quieren hacer en Vestas, echar el cierre.