Diario de Valladolid

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MIRO, absorto, la sobreportada de EL MUNDO (por la de ayer, domingo), en la que, a toda página, a cinco columnas, una marca de lavadoras se promociona bajo la excusa de la (des)igualdad en las tareas del hogar. Y, según dice, la descompensación entre varones y mujeres a la hora de encestar la ropa en el tambor del artefacto. Al parecer se trata de una circunstancia a corregir. Siempre me han gustado los contrastes, para averiguar, al menos prima facie, si el asunto es sustancial o anecdótico. Así, sugiero, para los cándidos que a las primeras de cambio se suman a esas causas tan plácidas y analgésicas, que se imaginen una campaña publicitaria de una marca de taladros… Pues eso.

En mi caso, mientras las lavadoras no contengan un programa que le permita ir a recoger la ropa a las habitaciones, favorezco una estadística más compensada. Una compensación que, como en muchos casos, es un mero postureo numérico, y en nada tiene que ver con la verdadera igualdad, la de derechos y obligaciones, pues los repartos de tareas en una familia son propios del departamento de ‘asuntos internos’, y en modo alguno indican desigualdad.

Puestos a aplicar el término, me asombra y preocupa, en iguales proporciones, la deriva del animalismo en sus diversas vertientes. Y la igualdad que pretenden; peligrosa, pues equiparar lo desigual supone un ataque cruel al hábitat ético básico y necesario para que la humanidad mantenga unas constantes saludables de convivencia. Esta es una de las principales diferencias entre ecologistas y animalistas, pues a los primeros no se les ha ido la olla, y no desubican a la persona de su lugar nuclear, y elevado, de la Naturaleza.

Entiendo a los que prefieren conmoverse ante un perrito doliente, que ante un vecino necesitado. Quiero decir que entiendo su hipocresía, su comodidad, su falta de verdadera compasión (palabra estigmatizada, pero cuyo significado es de insuperable dignidad). Entiendo que es pura falta de compromiso con su condición humana. Dejadez; publicidad de una exhibición de bondad impostada.

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