Los compromisos de la A-11 no pueden frenar obras presentes
LA A-11, la reclamada, esperada, exigida y esencial para Castilla yLeón Autovía del Duero, vive un nuevo periodo de promesas y buenas palabras. La llegada del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez a La Moncloa hace que se reactiven las exigencias de los castellanos y leoneses para una infraestructura que vive años y años de retrasos y de promesas y compromisos incumplidos.
Es cierto, y así debe reseñarse, que este Ejecutivo de Sánchez no puede resolver en unos meses, ni siquiera en lo que le queda de Legislatura ese déficit que se viene arrastrando de gobiernos anteriores. Pero no lo es menos que lo que no debe hacer es frenar aquello que ya está en marcha. Las nuevas promesas y compromisos futuros de impulso a la infraestructura no pueden servir para solapar aquello que ya se está ejecutando y debe concluirse.
Bien está que la delegada del Gobierno, Virginia Barcones, empiece a dar la cara como está haciendo con todas y cada una de las obras que siguen pendientes en la Comunidad. Y,mucho mejor, que lo haga anunciando y garantizando compromisos futuros en modo de fondos en los próximos Presupuestos. Pero eso no puede servir para tratar de esconder unas justificadas quejas.
Lo que se necesita es el compromiso claro del Ministerio de Fomento, que dirige José Luis Ábalos, para el desarrollo e impulso de todas y cada una de las infraestructuras pendientes. Un compromiso que no se ha producido, al menos no con la claridad necesaria. Aquella que haga ver que ahora sí la Autovía del Duero va a vivir ese impulso del que se habla.
La A-11 tiene varios de sus tramos, sobre todo en la parte soriana, en obras. Partes del trazado que el Ministerio de Ábalos tiene la obligación de relanzar para llevarlos a su fin. Nada, ni siquiera esos compromisos a futuro de los que ahora se habla desde la Delegación del Gobierno, puede servir de excusa para no impulsar lo que ya está en marcha.
Las obras en esos tramos deben concluirse. Lo contrario sería jugar, de nuevo, a una estrategia electoralista que sólo serviría para poner el freno a una autovía que va camino de provocar la indignación entre los castellanos y leones por sus años y años de espera y demora.
El camino trazado por Virginia Barcones sólo servirá si desde el Gobierno se escuchan y tienen en cuenta las justificadas quejas que la delegada recoge. El anunciado impulso para la Autovía del Duero en su recorrido por la provincia vallisoletana que acaba de hacer, como en días pasado realizó en Soria, lo que no pueden ser es el escudo que venga a ocultar lo que ya está en marcha y que debe concluirse sin más demora. La ecuación es clara: los compromisos futuros con la A-11 no pueden frenar las obras presentes.