Diario de Valladolid

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ESTOS políticos no aprenden o no quieren aprender, que es aún peor. La realidad les viene demostrando que cada vez menos ciudadanos, todavía los hay es verdad pero son más bien pocos, comulgan con ruedas de molino y les vale cualquier explicación por peregrina que ésta sea. Sólo las compran esos menos, que habitualmente coinciden con los afines al político de turno, aquellos que le ríen todas las gracias y le aplauden por ridículo y poco creíble que pueda ser lo que digan.

En esta tesitura es en la que parece estar ahora el flamente presidente del PP, el palentino-abulense Pablo Casado, en todo lo que tiene que ver con su máster o su «no máster», a decir de las conclusiones de la investigación de la jueza.

Vaya por delante que lo que vienen a demostrar los casos de Cristina Cifuentes, Pablo Casado y otros ‘engordacurrículum’ es la crisis de titulitis que, a la vista de los hechos, se había asentado en la clase política con el beneplácito de aquellos profesores que se lo permitían mirando para otro lado.

Y, dicho esto, mal hace Casado escondiéndose ahora para no dar las explicaciones necesarias. Aquellas que vengan a despejar, sin ningún género de dudas, que hizo ese máster, que participó en sus clases y que llevó a cabo todos y cada uno de los trabajos, incluido el del fin de máster y su defensa, que exigían en el mismo.

Todo eso es fácilmente demostrable, siempre y cuando uno haya cursado esos estudios que dice tener y no se los hayan regalado, como cree la jueza que así ha sucedido.

El problema del presidente nacional del Partido Popular es que sus palabras y afirmaciones, como las de culpar a la Universidad por no ejercer los controles necesarios, comienzan a parecerse y mucho a las de la ex presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. Y los aplausos de los suyos, a los recibidos por esta última en la convención del PPde Sevilla.

Y mira que la solución es fácil. Basta con aplicar el sentido común. Háganlo y pregúntense: ¿Si yo hubiera hecho un máster y unos trabajos y alguien los negara, dudaría un instante en presentarlos para tapar bocas?

La respuesta es obvia y la da el sentido común.

Pues eso señor Casado, aplíquese su dosis de sentido común, si es que puede.

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