Qué le pedimos al nuevo gobierno
El autor reclama un gran pacto de Estado y que se promuevan pactos autonómicos para que la inversión en lo social «no sea un cascarón de nuez en medio del temporal político» y consiga suficiente estabilidad
Las entidades sociales le vamos a pedir a este gobierno lo mismo que le pedimos al anterior y lo mismo que le pediremos al gobierno que venga cuando venga. Ni más ni menos que a los anteriores ejecutivos, porque las entidades sociales no estamos ni nos inmiscuimos en las rivalidades ni en los antagonismos de los partidos políticos. Nosotros nos dedicamos a poner encima de la mesa las necesidades y las demandas de las personas de este país que más dificultades tienen para, por ejemplo, poder ejercer sus derechos como ciudadanos bajo el principio de igualdad de oportunidades. Así, cómo lo he soltado, todo seguido, no parece mucho ni de enjundia lo que demandamos: derechos e igualdad. Dos principios básicos y fundamentales que de tanto mencionarlos, alabarlos y elevarlos hasta el cielo y más allá, paradójicamente muchas persona en España a día de hoy siguen sin poder ejercerlos en toda su plenitud, aquí en la tierra, a pie de calle.
Entonces, vamos a empezar pidiendo a este nuevo gobierno que priorice su acción política no solo en estar en el gobierno el tiempo que se haya pactado o en convocar elecciones en la fecha que se haya negociado, sino en poner el acento y en encaminar su labor en visibilizar a esos millones de personas, ciudadanos de este país que también votamos, que aún a día de hoy no hay una noche que nos acostemos sin tener la sensación de que no podemos hacer lo mismo que otros ciudadanos que, por ejemplo, no tienen una gran discapacidad o una grave enfermedad. Y sin salirnos de la senda de los ejemplos y para concretar, qué tal si empezamos por acordar que se modifique la Ley de propiedad horizontal para que ninguna persona por motivo de tener una discapacidad o falta de movilidad, por tener una edad avanzada esté encerrado en su vivienda sin poder salir porque la comunidad de vecinos no aprueba la instalación de un ascensor o construcción de una rampa. ¿Entenderán nuestros representantes en las Cortes que esto también es importante? ¿Serán conscientes de la gravedad de este asunto? Lo pedimos en 1996, en 2004, en 2015 y ahora lo volvemos a pedir a uno de junio de 2018. ¿Y si seguimos con el permanente, continuado y bochornoso incumplimiento de la Ley de accesibilidad universal y diseño para todos? El pasado cuatro de diciembre de 2017 se cumplió la moratoria de diez años que se dio el gobierno con el asentimiento del mayor número de los grupos parlamentarios para que todos los edificios públicos y privados de nueva construcción cumpliera la Ley de accesibilidad. Juzguen ustedes. Pregunten a alguna persona que tenga una discapacidad o un problema de movilidad permanente o temporal si ya no tiene ninguna dificultad o impedimento para acceder a un edificio o para leer la información de una web. Lo voy reseñar porque creo que este tema lo merece. En 2007 se tenía que hacer efecto el cumplimiento de la Ley de accesibilidad universal. Como no se cumplía por la mayor parte de edificios públicos y privados se dieron diez años para poder hacer los ajustes necesarios para cumplir la Ley y pasados esos diez años se sigue sin cumplir y nadie se rasga las vestiduras, salvo las miles y miles de personas que sufrimos la falta de accesibilidad a diario. Lo pedimos en 1975, en 1976, en 1981, en 1982, 1996, en 2004, en 2011, en 2016. Bueno, en realidad esto lo pedimos todos los días y lo volveremos a pedir ahora. ¿Qué tal un gran acuerdo de Estado para que se apliquen las soluciones técnicas que ya existen para que estas leyes, que las he utilizado de ejemplo, porque hay muchas más leyes y derechos que supuestamente nos respaldan y nos acogen y no podemos usarlos (el espacio del artículo es reducido y tampoco es cuestión de abrumar al lector), se cumplan? No estaría mal, como ejemplo, que lo social se hiciera con el papel protagonista, porque la película así lo requiere, y empezara a generar consensos, acuerdos y contenidos importantes para los futuros pactos. Sería imperioso, como así lo demuestro, empezar una nueva legislatura tomando estas medidas ya que la crisis nos azotó con especial virulencia, y aunque estemos empezando a salir de la oscuridad económica, las personas con discapacidad siguen sin ver la luz en estos asuntos. Y de paso, porque aún está en mitad del camino, qué tal si ordenamos el Sistema de Dependencia y Desarrollo de la Autonomía Personal. Ese sistema que genera el derecho a acceder a unos apoyos que palien la dependencia física e intelectual de millones de personas y apoya a las familias que atienden históricamente a las personas que tienen una discapacidad y/o dependencia, todo esto supuestamente. ¿Qué tal si proveemos de apoyos a estas personas para que puedan vivir con dignidad y puedan participar en la sociedad, pero sin que el coste de estos apoyos recaiga, principalmente, en estas personas? ¿Y si hablamos de cumplir el principio de solidaridad territorial, un principio básico en nuestra constitución, imprescindible para que los derechos se homogenicen?
Le vamos a pedir y a explicar a este gobierno, y al que venga, cuando tenga que venir, como se lo pedimos y explicamos a los anteriores, que las personas con discapacidad y sus familias y las personas en riesgo de exclusión social llevamos muchos años pidiendo que haya un gran pacto de Estado y que se promuevan pactos autonómicos para que la inversión en lo social no sea un cascarón de nuez en medio del temporal político, y esta inversión, que no gasto, tenga la estabilidad suficiente para que los millones de personas que aún a día de hoy no podemos ejercer nuestros derechos, esos que se aprobaron en 1978. Son muchas cosas las que tenemos que pedir y las iré recordando. Son tantas, que las demandas clásicas de la mayor parte de los ciudadanos, en muchas ocasiones, para nosotros son una fantasía o ciencia a ficción.
Fran Sardón es Presidente de PREDIF.