Diario de Valladolid

EDITORIAL

La dinámica de sobresaltos no puede ser la política de Renault

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RENAULT TIENE QUE ofrecer claridad inmediata y transparencia sobre su futuro en Castilla y León. Y tiene que hacerlo ya ante la convocatoria que acaba de realizar a los representantes de los trabajadores, en la que les anuncia la supresión del tercer turno en las fábricas de Valladolid y de Palencia.

Lo que no se puede permitir es que la sociedad castellana y leonesa viva de sobresalto en sobresalto en estos tiempos, como ya sucedió primero en Nissan y ahora en las plantas de Renault.

La multinacional del rombo, y eso es algo que nadie niega y se ha resaltado, es leal a Castilla y León, pero en ningún caso más de lo que Castilla y León y su ejecutivo lo ha sido con ella, como lo demuestran las millonarias ayudas recibidas. Como tampoco la lealtad de la multinacional del automóvil supera la de los trabajadores de sus fábricas, con el ejemplo más palpable de los sacrificios hechos durante los años más duros de la crisis. Una lealtad que es la que hace que este tipo de sobresaltos no pueden consentirse, mucho menos con los actuales resultados industriales.

Y mucho menos aún pueden asumirse estos anuncios que ponen en jaque miles de empleos, con lo que ello supone de daño para la sociedad y la economía castellana y leonesa, lleguen apenas 15 días después de que la Junta diera 50 millones de euros para garantizar el futuro industrial de la fábrica de Nissan en Ávila. Eso sí es lealtad.

Renault tiene que explicar qué signfica suprimir, para aclarar el tiempo de duración de esa eliminación del tercer turno de las plantas vallisoletanas y palentinas. Y está obligado a indicar, con la misma claridad, cuál es la motivación que le lleva ahora a tomar esta decisión de un modo repentino e inesperado, cuando ninguna declaración ni aviso hacía prever siquiera que fuera a producirse esta convocatoria a los sindicatos.

Desde la Junta, además de estar vigilantes ante lo que se avecina y del cumplimiento escrupuloso del plan industrial por parte de Renault, deben evitar las frivolidades para tratar de minimizar los efectos de una medida de este calibre, como la del consejero de Empleo, Carlos Fernández Carriedo, asegurando ante los medios que la supresión del tercer turno era algo previsto.

Tan previsto que, como ellos mismos reconocen y son los primeros en contradecir al consejero, no lo sabían ni los propios sindicatos. Si es verdad que estaba previsto, que lo explique y que determine dónde y cómo se preveyó. No se puede frivolizar cuando encima de la mesa estan prácticamente 1.200 despidos. De la misma manera que la dinámica de sobresaltos no puede ser la política de Renault.

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