Diario de Valladolid

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LA FIESTA del lunes en Villalar permite disfrutar lugares cercanos con significación comunera. Entre todos, el más tentador es Torrelobatón. Su castillo ofrece musealizada la peripecia de la primera revolución moderna. Hace unos años, el ayuntamiento recuperó el castillo, cuyo perfil torreado preside los horizontes del pueblo, y la Fundación Villalar equipó su interior, muy alterado por el uso como silo de cereal. Aunque su imagen externa es intachable. Aquí se rodaron en la primavera de 1961 escenas de la película El Cid protagonizada por Sofía Loren y Charlton Heston, en cuyas mesnadas los torreños reconocen como extras a sus paisanos.

Entre la eminencia del castillo y el Arco de la Villa se eleva descarada la torre nueva de ladrillo enfoscado, que sienta como un adefesio al templo de Santa María. Su interior acogió algún retablo de la iglesia mudéjar de Santiago y los secundarios de San Pedro, junto a su propio repertorio. El templo de Santiago se convirtió en pósito en el siglo dieciocho, como San Pedro hizo de granero después de la guerra. Al fin y al cabo, nada extraordinario. Remedios extravagantes para tiempos menesterosos. Entonces Torrelobatón tuvo la mala fortuna de que el ministro de Agricultura Cavestany fuera propietario del monte del pueblo y estuviera dispuesto a hacer méritos entregando el presente más codiciado a las generalas de El Pardo: Carmen Polo y doña Ramona.

Ambas asturianas de Noreña y casadas con los ferrolanos Franco y Alonso Vega. Cavestany, siendo ministro, mecanizó su finca de San Lorenzo, adonde subió en prenda el rollo de Torrelobatón, ahora rescatado por el pueblo, y se dedicó una capilla funeraria en el monasterio de La Espina, donde dejó preparado un sarcófago con cargo al presupuesto. Para halagar a las damas, les ofreció el retablo renaciente de San Pedro y para maquillar el despojo, Camilo Alonso Vega construyó un cuartel de la guardia civil a las afueras de Torrelobatón. Dos pabellones con tan malas hechuras, que apenas estrenados ya estaban inservibles.

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