Enólogo 391
TENGO que descifrar este número algún día. Me temo que será el de alguna joven enóloga, a juzgar por el fuerte contingente femenino que tenemos en el sector, pero antes quiero entrar en la casa de donde salieron todos. Anda estos días la Universidad respondiendo al común con transparencia sobre el asunto de los másteres. Río revuelto que no se va a quedar en pesca sin muerte tras el hábil manejo del sedal político. Una habilidad que no se practica trasladando las noticias de nuestras universidades ni convirtiendo en noticia infinidad de tesis doctorales, investigaciones, profesores ejemplares, alumnos destacados y hermanamientos internacionales de carácter científico, más allá de los risueños Erasmus y las efemérides seculares.
Todo esto viene al caso porque estos días se ha celebrado el 20 aniversario de la implantación de los estudios de Enología en Castilla y León, algo que adquiere una dimensión extraordinaria, aunque menos eco del deseado. El sector del vino y los políticos –que lo abanderan permanentemente en sus momentos de glamour– apenas han ofrecido una palmada o un agradecimiento al claustro de profesores del Campus Universitario de Palencia. Desde la añada del 97/98 –cuando primero se impartió la Licenciatura en Enología hasta ahora, convertidos ya en estudios de Grado de Enología– han pasado 20 cosechas. Ahí están los 391 profesionales de Enología que firman nuestros vinos en multitud de bodegas y empresas del sector vitivinícola. El otro día, en el salón de actos de la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Agrarias de Palencia, faltaron muchos en el momento de aplaudir a un claustro que ha formado en la Universidad a la mejor cantera de enólogos y enólogas de todos los tiempos en Castilla y León.
Palencia está formando a jóvenes en ingenierías de ámbito agrícola, alimentario y forestal, segmentos claves en el futuro inmediato de esta región. La labor continuada de esta Escuela ha sido clave -rotundamente clave- para crear el cimiento técnico, económico, social y cultural del vino. Cuando su directora, Josefina Vila, repasó la historia de estos 20 años y mencionó, entre otros, a sus valedores, Juan Ribas y Pascual Herrera –ambos fallecidos–, y a Fernando Franco –aún en activo– hizo justicia con todos los profesores que han logrado que Palencia sea una referencia de los estudios universitarios de Enología. Brindo por ellos.