ATLETISMO / VALLISOLETANOS POR EL MUNDO

Un rayo entre barras y estrellas

Ángela Alonso, formada en elClub AtletismoValladolid, deslumbra en Estados Unidos compitiendo con la Georgia State University, donde cursa sus estudios con una beca de atletismo

Ángela Alonso en plena competición de Cross con el equipo de la universidad de Georgia.-EL MUNDO

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Guillermo Sanz

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La bandera de los Estados Unidos es el manto para una galaxia con 50 estrellas, una por cada estado que conforman el País de las oportunidades. En plena constelación se ha colado como una exhalación un cometa; un cuerpo celeste con luz propia de nombre Ángela y de apellido Alonso que ha dibujado una estela desde las pistas de Río Esgueva hasta la Georgia State University en Atlanta, donde cursa sus estudios universitarios con una beca deportiva.

La historia de Ángela Alonso comienza en la figura de una niña deportivamente curiosa que saltaba del baloncesto a la natación y de la gimnasia rítmica al atletismo con la misma pericia que Isinvayeva superaba el listón ayudada por una pértiga. «Probé un año atletismo y el siguiente lo dejé. Quería probar todos los deportes. Me acuerdo que Ana Pérez llamaba a mi madre para preguntarla si me iba a apuntar cada año. Pero fue en infantil donde me metí de cabeza», recuerda.

Cross, 800 y 1500 eran las tres cartas que jugaban en la baza de la atleta del Club Atletismo Valladolid, que empezó a cobrarse su mano con incontables medallas en los campeonatos de España. Un bronce en la prueba del 1500 en el Nacional Júnior fue la última que consiguió en territorio conquistado. A partir de ese momento tocó mirar por el catalejo a tierras más lejanas. «En las competiciones veía que muchos de los atletas se iban a Estados Unidos. En un campeonato de España, antes de la semifinal, contactó conmigo a través de Facebook una persona de una agencia de becas diciéndome que tenía opciones de conseguir una», recuerda.

El currículum deportivo de Ángela Alonso llamó la atención de una treintena de universidades. Sin embargo, sólo un puñado servía en bandeja de plata una beca completa, condición sinequanum para la mediofondista pucelana. El entrenador de la Georgia State University viajó hasta Valladolid para conocerla en persona. Ese detalle selló el pasaporte de la atleta hasta Atlanta, donde comenzó el pasado año sus estudios en Ciencias Políticas.

Lejos de casa, a pocos kilómetros del escenario en el que Fermín Cacho se colgaba la plata olímpica en un 1500, Ángela Alonso comenzó una nueva aventura en un país en el que el deporte toma casi matices de religión. «Una de las mejores cosas que tiene es que es muy fácil compaginar estudios y deportes, algo que en España es impensable. Aquí lo primero es entrenar y te hacen flexibles los horarios para que puedas hacerlo», explica. De esta manera, en un día normal, el despertador suena pronto. El entrenamiento comienza a las ocho de la mañana. Tres horas por delante antes de cambiar el vestuario por el pupitre y el pupitre por la mesa de estudio.

Ángela pone en un espejo el deporte en España y en Estados Unidos y el reflejo no se corresponde. «Aquí tienen cuatro años para demostrar todo lo que tienen. La gente suele dejar de hacer deporte al dejar la universidad... a no ser que te fiche Nike. En España hay más progresión. Además, en España compites para ti, aquí lo haces para la universidad y lo mismo en una hora tienes que correr el 800, el 1500 y lo que haga falta al equipo», explica.

Los entrenamientos de las Panteras (mascota de la Georgia State University) se miden más cuantitativamente que en el CAV: «Aquí se hacen más kilómetros. Hacemos rodajes de hasta 17 kilómetros, que no lo había hecho nunca. Aquí se centran más en correr, allí más técnico. Los entrenamientos eran más personalizados. Echo de menos a mi entrenador, Juan, que me entendía muy bien», reconoce.

A pesar de las diferencias, Ángela Alonso continúa su progresión en territorio americano, donde ha exportado un talento basado en «la cabeza». En Estados Unidos disfruta de la posibilidad de poder compartir escenario en pruebas como la Miami Relay con atletas como la australiana Daphne Schippers o el estadounidense Tyson Gay. «Puedes participar en competiciones de un nivel increíble y eso motiva», admite.

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La atleta vallisoletana ha dejado su huella en el tartán americano. En su primer año quedó en el noveno puesto de la conferencia, cuarta en la Milla y medalla de bronce en el 1500; méritos que la valieron para ser nombrada ‘freshman’ (mejor deportista de primer año) y la MVP del equipo de cross de las Panthers. Este curso las lesiones la están impidiendo lucir en todo su esplendor, pero la vallisoletana tiene tiempo y fuerzas para conquistar Norteamérica antes de volver a su patria.