Diario de Valladolid

JUDO / PARQUE SPORT

Los judogis marcan el camino

El judo se ha convertido, con 300 participantes de entre 3 y 66 años, en la bandera de un club deportivo con 30 años de solera que ha ampliado con el tiempo su oferta con secciones de iaido, aikido y atletismo

Gran familia del Parque Sport durante el 30 aniversario.-EL MUNDO

Gran familia del Parque Sport durante el 30 aniversario.-EL MUNDO

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Guillermo Sanz

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Si el deporte es un idioma universal, en el barrio de Parquesol se ha levantado, dentro de los muros del gimnasio Parque Sport una pequeña Torre de Babel en la que confluyen hasta cuatro disciplinas deportivas (judo, iaido, aikido y atletismo) que conviven en armonía y se entienden a la perfección, a pesar de hablar con ‘acentos’ diferentes.

Parque Sport tiene su raíz en el país del sol naciente. Desde Japón importó un arte marcial centenaria como es el judo, una disciplina que calzó los pies del club vallisoletano en sus primeros pasos. De eso han pasado ya 30 años. Fue en 1987 cuando varios instructores de judo decidieron juntarse para construir un esqueleto sólido en torno al tatami. «Nació por la necesidad de tener un punto de referencia para hacer judo», explica Enrique Ortega, fundador del club.

A finales de la década de los 80 «había un boom en las artes marciales». Esa fue la llave de contacto que permitió poner en funcionamiento el motor del club vallisoletano, que hoy cuenta con cerca de 300 judocas de todas las edades (desde los 3 años de los más pequeños hasta los 66 años que figuran en el DNI del integrante más veterano). Con una guardia de 300 como la del rey Leónidas las espaldas del futuro están aseguradas en Parquesol, donde han celebrado en sus tres décadas de vidas éxitos como los de Elsa Rebollo (3ª de Europa júnior), Israel Iglesias (subcampeón del mundo universitario) o de la actual entrenadora del club, Sonia Domínguez, que ha sumado varias preseas de oro a la incontable colecta de preseas nacionales que el Parque Sport ha cosechado durante su trayectoria y que hoy sigue teniendo continuidad gracias a la figura de Guillermo Cordero.

Sin embargo, el judo va más allá de las medallas. Hay muchos motivos para enfundarse el judogi y el club de Parquesol abre sus brazos a todos combinando «la parte oriental y occidental del judo. Hemos occidentalizado el judo, es un deporte, pero los valores de disciplina y respeto no se deben perder», entiende Enrique Ortega. Bajo esa premisa se guían a las nuevas hornadas de judocas, que dibujan una cantera entre los alumnos de Agustinas, Rafaela María e Isabel la Católica, en la capital, y de Cigales y Aldeamayor, en la provincia, además de los del gimnasio.

El judo, clasificado como mejor deporte formativo para niños por la UNESCO, «mejora las aptitudes psicomotrices y es un deporte completo desde el punto de vista físico, pero también tiene ventajas a nivel psíquico, se trabaja la concentración, la confianza en uno mismo y la disciplina», asegura Ortega. Sin embargo, las virtudes de pisar el tatami no sólo rellenan envases pequeños, los adultos también han encontrado una pequeña fuente de eterna juventud detrás de las puertas del Parque Sport, que ha visto cómo se engrosaba en los últimos años la nómina de judocas adultos: «Estos últimos años hay muchos adultos que vuelven a hacer judo o que empiezan a practicarlo no con afán competitivo, sino como ocio. Para los mayores, desde el punto de vista físico, es completo y es más entretenido, porque necesitas un compañero para practicarlo, por eso está funcionando muy bien entre adultos», explica el presidente del club.

Detrás de la cortina del judo se esconden otros miembros de la gran familia que habita el Parque Sport. Los primeros en ampliar la oferta deportiva del club fueron los integrantes del equipo de atletismo. La propuesta cayó de pie entre los directivos del club que vieron en la posibilidad de abrir el abanico a otros deportes una opción para ayudar a mantener la estructura del club. Poco a poco, el grupo de atletas del club del barrio de Parquesol ha ido engordando hasta contar con 60 miembros y convertirse en uno de los equipos más reconocibles en la línea de salida de las carreras populares.

A pesar de la inclusión del atletismo, las artes marciales siguen siendo el timón que guía al Parque Sport. Al judo se sumaron dos nuevas disciplinas, ambas con el pasaporte sellado desde Japón. Se trata del aikido y del iaido. En el caso del aikido, que trabaja con 40 niños y adultos, entró en el club «como alternativa para los que dejaban la competición» en judo, como explica Ortega. Sin embargo, el aikido, un arte marcial «de contacto, pero no de golpes», encontró su propio público y fueron nuevos los alumnos que llegaron al club, donde los judocas siguieron fieles a su judogi.

El iaido, por su parte, ofrece la oportunidad de probar la sensación de sostener una catana. Un arte basado en el envaine y desenvaine de la espada nipona que cuenta con un nutrido grupo de trabajo sobre las tablas del veterano gimnasio vallisoletano.

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