La fortaleza patrimonial apuntala el récord turístico
CASTILLA y León y España viven un nuevo boom turístico que, además de conseguir un récord de visitantes, refuerza las expectativas favorables para los próximos años. A ese empuje de un sector que ha permanecido en alza durante la crisis contribuye en Castilla y León la monumental fortaleza de un patrimonio histórico-artístico difícilmente inigualable.
Consecuencia y causa de ese récord turístico son la calidad y la espectacularidad de los museos y edificios históricos, que han apuntalado ese récord de visitantes y pernoctaciones que certificaba hace unos días el Instituto Nacional de Estadística.
Las 20 joyas monumentales de la Comunidad con mayor afluencia han registrado en 2017 un aumento de visitantes del 7%, cosechando casi 4,2 millones de accesos en inmuebles de pago.
Alcázar de Segovia, catedrales de varias capitales, Museo de la Evolución Humana, yacimientos, Las Edades en Cuéllar, el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, la Casa Lis de Salamanca y muchos otros ‘museos’ han cerrado un año de éxitos, con escasas excepciones.
La cercanía a Madrid de Segovia y Ávila, y la mejora de las infraestructuras de transportes y comunicaciones han contribuido a lograr este récord de taquilla, al que se suma la visita a monumentos cuyo acceso es gratis para el turista.
Es indudable que esta acumulación de monumentos en las provincias de Castilla y León representa uno de los mejores activos para explicar el aumento de visitantes y sobre todo para asegurar que estas fortalezas permiten albergar un futuro más prometedor en este sector.
El turismo regional tiene grandes posibilidades de consolidar esa senda de crecimiento, tanto mirando a las poblaciones limítrofes como apostando con fuerza por el turismo internacional.
El activo histórico-artístico se complementa con el patrimonio natural. Son aliados naturales imprescindibles para captar a los visitantes.
Hay un turista cada vez más exigente al que puede cautivar, ya lo está haciendo, esta doble alternativa patrimonial de las ciudades y pueblos de la Comunidad autónoma.
Sin embargo, la competencia exterior no se para y cada vez es más necesario campañas integrales para atraer al visitante. El mundo de la enología y la gastronomía son aliados eficaces para aportar aún más valor añadido al sector.
La aportación del turista cultural al sector es impagable y posiblemente inagotable. Consolidar esta tendencia imparable al crecimiento requiere de colaboración entre todos los agentes del sector. La cooperación y la comunicación son básicas para lograr captar el interés de un visitante que busca calidad y valor añadido.Castilla y León tiene esas fortalezas que pueden contribuir a mejorar aún más las cifras de turistas.