ESPEJOS PARA LA BASE / ALBERTO RODRÍGUEZ 'BERTONI'
Un maestro en el campo y en el aula
Puntal del equipo que llevó los primeros títulos a la vitrina del VRAC dirige (sin olvidar el rugby) el colegio Cristóbal Colón de Pajarillos, donde ha puesto en marcha un proyecto social y educativo

Bertoni (a la izquierda ante el Newcastle) posa, vestido con la camiseta del Quesos, con varios alumnos del Cristóbal Colón.-J.M. LOSTAU
Hay personas que quieren cambiar el mundo con palabras y otros que se remangan y se ponen manos a la obra. Alberto Rodríguez ‘Bertoni’ pertenece a la segunda especie. El que fuera una bala que recorrió cientos de veces el césped de Pepe Rojo para ayudar a llevar los primeros títulos a las vitrinas de ‘su’ VRAC, continúa dejando huella y lo hace en las aulas del Cristóbal Colón, donde ha puesto en marcha un proyecto social-educativo.
Antes de llegar a esa casilla, Bertoni se movió en otro tipo de tapiz: el del fútbol. Vistió la camiseta del Arces y del Real Valladolid en sus años de canterano, cogiendo un camino diferente al de sus hermanos mayores (jugadores de El Salvador): «Mis hermanos jugaban al rugby, así que lo he tenido siempre en casa. Me decían de ir con ellos, pero era muy futbolero», recuerda. Sin embargo, cuando los caminos están destinados a encontrarse terminan confluyendo antes o después. «Con 14 años empecé en el Lourdes. Mis amigos del barrio jugaban y un día que tenía descanso del fútbol me invitaron a jugar un amistoso... Me encantó», reconoce. A los seis meses ya recibía la llamada de la selección española cadete. Eso le terminó de enganchar.
Bertoni comenzó una carrera meteórica. El rugby parecía haber hecho un molde para él, porque enganchó como anillo al dedo. Junto a otros iconos como Hermosilla, Miguelón o Calle, formó parte de una generación de oro que estrenó el templete de los trofeos del VRAC. Fue con una Copa del Rey, la conseguida en 1998 después de vencer al Canoe en la final, uno de los capítulos favoritos del exjugador: «Siempre éramos un equipo difícil de batir. Nos íbamos haciendo más grande, pero no te crees que puedes ganar. Ilusión teníamos toda y salió todo demasiado redondo», reconoce.
Esa instantánea captó una sonrisa que se pudo volver a ver ver un año después con la Liga... o en Inglaterra, donde tiene el honor de haber anotado un ensayo ante los Newcastle Falcons: «Fue una experiencia única. Ir a la cuna del rugby y meter un ensayo es un momento increíble que recuerdo como si fuera ayer», reconoce. Con un álbum lleno de buenos recuerdos, Bertoni bajó el telón de su carrera como entrenador a los 34 años. Compaginar su trabajo en Toledo y la familia con los partidos del Quesos Entrepinares fue demasiada carga para sus hombros. «Trabajaba en Toledo, entrenaba con el Cisneros y el viernes venía a Valladolid. Estuve tres años así. No podía estar al nivel de mis compañeros y el rugby se hacía cada vez más físico...», dos variantes que dieron como resultado la retirada.
Bertoni salió del césped, pero no del VRAC. Presume con buen criterio de haber sido la mano derecha de todos los entrenadores que ha tenido un club con el que ha trabajado como técnico en la cantera o director técnico. Sin embargo, la mejor victoria de Alberto Rodríguez se focaliza en un rectángulo verde, pero no en el que representa un campo de rugby, sino en el de un encerado. La docencia es una pasión que ha llevado su barca hasta las aulas del colegio Cristóbal Colón de Valladolid.
En el centro educativo de Pajarillos cogió las riendas de la dirección «porque pensaba que hacía falta algo más moderno. Me dio por estudiar casos en colegios en zonas excluidas (en el Cristóbal Colón más del 90% del alumnado pertenece a minorías étnicas) y creé un proyecto. Quería promover actividades para que los niños quieran estar en el colegio», explica.
Siguiendo ese hilo nación ‘Aquí pintamos todos’, una iniciativa que ha permitido que «entres en el colegio y se respire diferente» con actividades de música o deportes que consiguen que «80 niños no estén en la calle. Es duro, pero es muy bonito», asegura Bertoni, agradeciendo la labor del profesorado implicado. Así nació el equipo de Los Panteras en el colegio de Pajarillos. «El deporte ha servido para enganchar a los chavales. Conviven juntos y exploran el entorno», destaca el rugbier, que explica cómo cada fin de semana se convierte en el chofer del equipo del Cristóbal Colón: «Me supone ir con mi coche a llevarles a jugar, porque no tienen quién les lleve, pero en el futuro, esos chicos llevarán a sus hijos a los partidos. Estamos trabajando para el futuro», entiende.
Bertoni fue cincelado en Pepe Rojo y destaca la importancia que el deporte del balón oval ha tenido en su manera de entender la vida: «Mi personalidad me la ha hecho el rugby. Eso de ser cabezota y vencer obstáculos... te placan y te levantas. Es lo mismo. Te forma la personalidad», concluye.