Diario de Valladolid

EDITORIAL

Recuperación empresarial con desequilibrios provinciales

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LA RECUPERACIÓN empresarial es un hecho ya demostrable. En beneficios y en facturación. El 63% de las empresas que operan en Castilla y León obtuvieron beneficios en 2015, segundo año de repunte del PIB regional. Representan casi siete puntos más que el año anterior, pero aún les falta otros siete para alcanzar el volumen de resultados positivos anterior a la crisis.

Un estudio de EspañaDuero revela que las ventas han iniciado también la senda de la recuperación. La facturación de las compañías de la Comunidad repuntó un 10,3%. El informe pone de manifiesto la gran diferencia existente entre provincias. Las de Valladolid aumentan sus ventas cinco veces más que las de Soria, e incluso las compañías implantadas en la provincia vallisoletana aumentan su facturación más del doble que el resto.

Estos desequilibrios entre provincias se trasladan también al volumen inversor y a la propia demografía societaria, ya que Valladolid acumula más del 20% de las compañías mercantiles.

Del estudio sobre la empresa se desprende que la recuperación económica está llegando al excedente generado, si bien los beneficios todavía están lejos de los niveles de la precrisis. Tan importante como este fenómeno es la estructura desigual y desequilibrada de Castilla y León también en facturación, beneficios, inversión y demografía societaria.Desequilibrios que se han puestos de manifiesto también en los niveles de empleo y paro de las provincias y en el propio crecimiento de cada economía.

Se trata de un nuevo factor que avala la idea, denunciada por este periódico, de que existe una seria amenaza de consolidar una autonomía de dos velocidades. De hecho, el peso industrial provincial es muy diferente en el eje Burgos-Palencia-Valladolid que en el resto. No cabe duda de que es el gran peso de los fabricantes del automóvil y sus industrias auxiliares en estas provincias lo que provoca esa diferencia. Y no se trata de que tengan que frenarse, sino más bien que hay que hacer políticas industriales en el resto para corregir los desequilibrios.

Es una tarea pendiente del Plan de Reindustrialización aprobado por todos los grupos en el primer semestre, cuyo objetivo es que el peso de la industria manufacturera llegue al 20% del VAB en 2020. Todo apunta a que hay provincias que ya lo han conseguido y hay otras a las que sólo un fuerte empuje les aproximará a este reto.

Ni que decir tiene que la existencia de 246 empresas referentes pone de manifiesto que hay fortaleza societaria. Sin embargo, la gran atomización empresarial puede ser una debilidad si no se impulsa la cooperación y la apuesta por el tamaño de forma intensiva.

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