Diario de Valladolid

EDITORIAL

Un avance en I+D que debe servir de impulso y estímulo

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CASTILLA y León recupera sus posiciones de liderazgo en investigación y desarrollo. Al menos durante un año será la quinta comunidad autónoma de España con mayor inversión en I+D en un país donde este gasto avanza con demasiada lentitud y a un ritmo muy inferior al de los países más desarrollados de Europa, América y Asia.

El gasto en I+D es un símbolo de desarrollo que identifica a los países más productivos y competitivos.Castilla y León fue la región de España que más creció el año pasado y su avance se produce básicamente por el empuje del sector privado y por la obtención de fondos europeos en concurrencia competitiva.

Haber adelantado dos posiciones en el ranking autonómico, reducir la brecha tecnológica con la media nacional y registrar un fuerte impulso en el gasto en investigación del sector privado son motivos de orgullo y esperanza. Pero sobre todo debe servir a la Comunidad, a sus administraciones, a sus empresas, a sus centros tecnológicos y a sus cluster de estímulo para mantener y acelerar el ritmo y recuperar la condición de región innovadora existente antes de la crisis.

En este contexto, es necesario combatir la relajación y el conformismo que a veces domina nuestra economía. Castilla y León vuelve a ser una marca de identidad en I+D, pero son condiciones cambiantes si no se consolidan con esfuerzo, impulso y medios.Ysobre todo, haciendo de esta inversión una apuesta de Comunidad.

El Pacto por la Reindustrialización, que firmaron en marzo la práctica totalidad de los grupos políticos con la Junta, no ha podido aún demostrar sus efectos. El gasto en I+D fue un factor clave para unir fuerzas y ahora más que nunca es necesario cumplirlo e incluso mejorarlo en aquellos aspectos que requieran corrección.

Avanzar en esa senda debe servir para modernizar la economía y liderar en España y en Europa una industria competitiva en sectores donde la Comunidad está en la vanguardia tecnológica. Y en todos estos cambios, que se producen ya a velocidades de vértigo, Castilla y León no puede ni debe dormirse en los laureles.Y habrá de hacerlo de la mano de las empresas más innovadoras y con la cooperación público-privada de las agrupaciones empresariales innovadoras o cluster. Hay fortalezas para trabajar en esta dirección en sectores como la automoción, la agroalimentación, la aeronáutica, las TIC, la ciberseguridad y la industria vinculada a la salud.

La condición de ser la comunidad con mayor crecimiento no debe llevar a nadie a la autocomplacencia, sino al impulso y al estímulo por avanzar más y mejor. Han sido años de retraso que hay que recuperar. El progreso no puede detenerse si Castilla y León aspira a un empleo de calidad que frene la fuga de cerebros y de población.

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