La necesaria formación en ciberseguridad de los alumnos
MÁS de 100.000 alumnos de Primaria y Secundaria de Castilla y León han recibido cursos de formación en ciberseguridad y en los riesgos que comportan las TIC. Sin entrar en el contenido concreto de los programas impartidos, hay que decir que se trata de una iniciativa necesaria y oportuna. Sobre todo, porque es necesario que los estudiantes conozcan de profesionales autorizados los riesgos de la red en un sentido amplio.
La habilidad que suelen tener la mayoría de los niños y adolescentes en el uso de las llamadas nuevas tecnologías de la información y la comunicación necesitan de ese valor añadido que implica el uso seguro y racional de las TIC.
Se trata de una formación útil para abordar situaciones cada vez más frecuentes de usurpación de identidades, de contenido inapropiados y de usos ilegales.
Una formación que, en línea con este programa, ha permitido también extender la formación en ciberseguridad a docentes y a familiares.
Los múltiples ataques informáticos han hecho a esta sociedad cada vez más vulnerable. Auténticos expertos informáticos se han convertido en organizaciones criminales y la infancia y la adolescencia son flancos claros y débiles para muchos de sus intereses.
La protección necesaria parte de la información y de la formación de los riesgos a los que se enfrentan los menores. Riesgos que no son exclusivos de los niños y adolescentes, pero dotarles a ellos de herramientas para un uso seguro de internet es una fortaleza para garantizar mejor su seguridad.
Que se haya aplicado a familias y profesores tiene todo el sentido del mundo. Ambos juegan un papel relevante e imprescindible en la formación de los menores.
Cada vez se hace más necesario que la ciberseguridad llegue al máximo de personas posibles.A personas y a empresas. No cabe duda de que los ataques informáticos se han multiplicado y los hackers son ya capaces de controlar y manipular grandes servicios, como ocurrió recientemente cuando un ataque informático infectó grandes organismos de 180 países.
No será fácil neutralizar o impedir estas agresiones, pero resulta imprescindible conocer en detalle hasta dónde pueden llegar estos agresores y sobre todo cómo protegerse en el plano individual, empresarial e institucional. Y en se sentido, la protección de los alumnos y la formación en ciberseguridad aparecen como una de las prioridades al ser colectivos vulnerables.
Lo que sí convendría es que estos cursos no sean una mera operación de imagen, sino que resulten de utilidad y aborden los principales retos. Castilla y León tiene centros de gran conocimiento, como el Incibe, que nos sitúan en un escalafón privilegiado para conocer el impacto de estos ciberataques.