La austeridad, moneda común de familias y administración
LA AUSTERIDAD y el rigor en las cuentas son las notas características de las familias y la administración autonómica de Castilla y León en este tiempo aún de incertidumbre sobre la salida de la crisis y la recuperación económica. La Encuesta de Presupuestos Familiares, que ayer publicó el Instituto Nacional de Estadística, revela que los castellanos y leoneses dedican la mayor parte de sus recursos económicos a gastos básicos como la vivienda, la energía y la alimentación. No hay despilfarro y sí un control de ese bien escaso para la mayoría que es el dinero.
En el mismo sentido, la Administración autonómica ha cerrado el primer cuatrimestre de 2017 con una reducción de su déficit de un 20,8% respecto al mismo período del año pasado. Avanza el ejercicio con una clara tendencia de finalizar el año con el cumplimiento del objetivo impuesto del 0,6%. Fue la autorización de ese déficit, muy superior al inicial del 0,1%, lo que permitió a Castilla y León disponer de 300 millones más para el Presupuesto de la Comunidad. Y la Administración regional responde con rigor, rebajando de forma medida el déficit.
Este descenso se conoce en vísperas del Consejo de Política Fiscal y Financiera que debatirá y probablemente acordará mañana los nuevos objetivos de deuda y de déficit para elPresupuesto de 2018.
Cumplir con el déficit aporta a Castilla y León esa imagen de cumplimiento y rigor que le permite abrir las puertas de las entidades financieras y en algunas ocasiones con unos préstamos en mejores condiciones que a otras autonomías.
No obstante, el Gobierno central debe ser sensible a los déficits que supone un nefasto modelo de financiación autonómica y unos objetivos de deuda y déficit que asfixian a las Comunidad sobre todo en gasto sanitario. Parece improbable que el nuevo modelo de financiación, en fase de discusión por los expertos, vea la luz antes de 2019. De ser, el Gobierno debe seguir en esa línea de la flexibilidad que merecen sobre todo las comunidades cumplidoras.
Y debe ser así, sobre todo porque las familias llevan ya mucho tiempo apretándose el cinturón y son las menos pudientes las más sacrificadas y sobre las que recae en mayor medida los recortes públicos producidos durante la crisis por una menor recaudación y por los flagrantes déficits del modelo de financiación.
Una Comunidad que sigue creciendo por encima del 2,5% está en condiciones de seguir reduciendo su déficit, pero también de ser consciente de que la mayoría de las familias deCastilla y León han visto recortados sus ingresos. La recuperación debe llegar a todos los rincones. Hoy es posible, gracias a los esfuerzos pasados de todos, combinar una austeridad razonable con una adecuada financiación de los servicios públicos esenciales.