EDITORIAL

De la Serna retrasa aún más las infraestructuras estratégicas

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EL MINISTRO DE de Fomento, Íñigo de la Serna, acaba de echar un nuevo jarro de agua fría y asestar un mazazo para los intereses de Castilla y León en lo relativo a infraestructuras. La Comunidad ha soportado pacientemente los retrasos originados por la crisis en vías de comunicación que son esenciales para la vertebración del territorio y para el desarrollo económico y social. Ahora, cuando se está en plena fase de recuperación de la economía y después de que se hubieran realizado promesas de agilización de trámites y obras, el titular de la cartera se desmarca con nuevos retrasos en las autovías y el ferrocarril de alta velocidad.

Se trata de obras imprescindibles porque en buena parte de los casos son de carácter estratégico, pero no solo para Castilla y León sino también para España. La Autovía del Duero, la A 11, no está destinada solo a unir Soria con Valladolid, ni siquiera únicamente a la vertebración de este a oeste de Castilla y León, sino que es una vía fundamental para la conexión del este español con Portugal, atravesando para ello la geografía castellana y leonesa.

Algo parecido ocurre con la A-60 entre Valladolid y León, que no dará servicio en exclusiva a estas dos ciudades, sino que servirá de enlace para llegar a otras comunidades autónomas. En cualquier caso, que cuando se está a punto de finalizar la segunda década del siglo XXI dos capitales de la relevancia de Valladolid y León sigan si tener una vía rápida que las una es del todo incomprensible.

Y lo es más que el portazo de Íñigo de la Serna a Castilla y León y sus reivindicaciones históricas se produzca a pesar del clamor de su propio partido en la Comunidad, que ha exigido, de forma reiterada, el impulso a las infraestructuras pendientes. Una voces que llegan tanto de los ayuntamientos y las diputaciones como de la Junta de Castilla y León.

Peticiones y reclamaciones a las que De la Serna responde ahora con nuevas dilaciones en los proyectos fundamentales, entre ellos la conexión de Burgos a la alta velocidad, que cuando Ana Pastor era la titular de Fomento se había anunciado para 2016 y que ahora no cabe esperar antes de finales del próximo año. Y el AVE a León seguirá sin ser un AVE, porque continúa sin pasar de los 250 km/h, a pesar de que se había prometido que alcanzaría los 340 para octubre del año pasado.

En definitiva, con estos y otros proyectos, como el soterramiento de las vías en Valladolid o la variante de Pajares, el ministro ha provocado una profunda decepción en las aspiraciones de los castellanos y leoneses. Sin embargo, la Comunidad no debería mantenerse impasible. Se hace necesario insistir en unas demandas que son justas porque se está hablando de infraestructuras estratégicas a las que Fomento vuelve a enviar al limbo.