Incoherencia política
QUE EL JUEZ iba llamar a declarar como imputado, un investigado es un imputado de los de toda la vida por mucho que se quiera edulcorar con cambios de nomenclatura absurdos que sólo buscan confundir, al otrora todopoderoso Tomás Villanueva en el caso de la Perla Negra era algo que hasta el más pintado esperaba, salvo que se sea del PPo de la Junta.
En ese caso lo que se lleva es, primero, hacer como que nada de lo que sucede va con uno. Y si esto no funciona, meter la cabeza en un agujero al más puro estilo del avestruz, ya saben por aquello de ojos que no ven... problema que no existe. Eso, cuando no retuerce el discurso para llevarlo a su terreno y negar que Tomás Villanueva se sentará delante de un juez como imputado o investigado, que lo mismo da.
Denles tiempo y ya verán cuánto tardan estos del Partido Popular en renegar de su pasado más inmediato para negar, incluso, que Villanueva fuera consejero y estuviera más de veinte años en la Junta. Al tiempo.
Claro que en el caso de los ‘populares’ no es de extrañar que intenten hacerles comulgar con piedras de molino. Como esa que dice que nadie sabía nada de lo que se hacía en la Consejería de Economía en tiempos de Villanueva y Rafael Delgado. Vamos que el mamotretro de edificio negro que se ve nada más se entrar en Valladolid por la A-62 creció en Arroyo poco menos que por generación espontánea. El dinero se pagó, salió de las arcas públicas y ahora nadie sabe ni cómo, ni por qué y mucho menos cuánto se desembolsó.
Y, mientras, algunos en la oposición han decidido instalarse en ese doble lenguaje que tanto criticaron antes de entrar en la política y que ahora se le da tan bien practicar. Y sino que se lo pregunten a Ciudadanos. La formación naranja ataca con dureza al Partido Populary al presidente de la Junta con frases tan ingeniosas como que sea aplique crema antiquemaduras, pero a la mínima que tienen ocasión le dan un respiro en las Cortes y salen en su rescate siempre que lo necesita. El mejor ejemplo son los presupuestos.
Señores de Ciudadanos, no se puede aprobar por un lado las cuentas de la Comunidad, por mucho que se apele a la estabilidad, mientras por otro lado se pide la dimisión de aquel con el que se cierra el pacto. A eso el diccionario lo define como «falta total de coherencia» o «cosa contradice a otra, o no guarda con ella una relación lógica». Vamos, lo que Ciudadanos practica en este asunto: la incoherencia política.