Diario de Valladolid

EDITORIAL

Gobierno y Junta, obligados a ir de la mano en la PAC

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EL SECTOR PRIMARIO de Castilla y León se la juega de nuevo en Europa. La negociación de la nueva Política Agraria Común (PAC), que tendrá que dibujar el nuevo marco en el que deberá moverse el campo más allá de 2020, está ya sobre la mesa de Bruselas.

Es ahora cuando los países miembros tienen que hacerse valer para defender los derechos de sus agricultores. Y resulta fundamental que el Gobierno central, a través del Ministerio de Agricultura, y la Junta de Castilla y León, por medio de la Consejería, vayan de la mano en la defensa de los intereses del campo castellano y leonés que, sin duda, serán coincidentes con los del conjunto del país.

No puede haber dos discursos, ni dos formas de entender la Política Agraria Común. El Ministerio, y la ministra Isabel García Tejerina es sin duda el mejor valor que pueden tener los agricultores de la Comunidad en Europa, tiene que aunar los esfuerzos de todos, gobiernos autonómicos y representantes agrarios para ir con una sola voz a esa mesa de la negociación.

Esa única voz ayudará a realzar la fuerza que, como bien viene demostrando, es obligado que tenga el campo español y, por ende, el de Castilla y León en el conjunto de la Unión Europea a la hora de sentar las bases de futuro más allá de 2020.

Tejerina yMilagros Marcos coinciden en la obligatoriedad de poner en valor al agricultor activo. A ese profesional del sector primario que no sólo mantiene la actividad, sino que trabaja con ahínco para que esta se tenga un futuro. Ese tiene que ser el objetivo final de la neuva PAC: ofrecer esa garantía de futuro. Garantía de continuidad que sólo se logrará redoblando la apuesta por los jóvenes.

Si importante es fortalecer y potenciar la figurar del agricultor activo, mucho más el sentar las bases de futuro, que tienen que llegar en forma de ayudas, para fomentar la incorporación de los jóvenes al campo. Un sector que, conviene no olvidar, es el que más población asienta en ese mundo rural que en Castilla y León, pero no sólo, sufre como en ningún otro territorio el drama de la despoblación.

Por eso, como bien señala la titular de laConsejería de Agricultura, las nuevas ayudas de la PAC tienen que ser directas y estar basadas en la realidad actual y no en los derechos históricos. Que es tanto como decir que se ayude, que se apoye el aquí y el ahora. A ese agricultor que trabaja su explotación e invierte en ella como garantía de futuro y a esos jóvenes que quieren incoporarse ya al campo.

El camino está trazado y es claro. Y el Gobierno y la Junta están obligados a ir de la mano para hacer valer los derechos del campo español y de Castilla y León ante la nueva PAC.

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