Cierto olor a podrido
SE LLAMA Félix Millet, fue presidente del Palacio de la Música catalana entre 1990 y 2009. Este jueves declaró ante el juez que «Ferrovial hacía donaciones para que el dinero fuera a Convergencia a cambio de obra pública». Un 4% de comisión. El partido se quedaba un 2,5%, él un 1% y el 0,5% restante para Montull, el brazo ejecutor de la corrupción. Así durante muchos años.
Este saqueador confeso reveló con una pasmosa claridad cómo se financiaba el corrupto partido de la derecha catalana. Habría que preguntarse si ganar elecciones con financiación irregular es legítimo y si una legislación democrática no debería establecer mecanismos para ilegalizar a quien utiliza estas prácticas mafiosas para llegar al poder.
Las dudas sobre su financiación que genera el PP han ido creciendo proporcionalmente al paso de sus tesoreros por los juzgados. El temor de que se acredite de forma tan evidente que los populares han financiado campañas con fondos de dudoso origen ha calado tan fuerte que Rajoy y Maíllo se niegan a cumplir algunas promesas de regeneración de su pacto Ciudadanos, que cada vez resulta más humillado por quien gobierna gracias a ellos. C’s, PSOE y Podemos han sumado fuerzas en el Congreso para investigar si el partido que Gobierna España tenía una contabilidad B para financiarse de forma irregular con ingresos oscuros.
La Guardia Civil investiga si el PP de Madrid cobró comisiones -sólo del 1%- por los contratos públicos para financiarse en los mandatos de Esperanza Aguirre.
A este insoportable olor a podrido se suma en la Comunidad las crecientes sospechas sobre enriquecimiento irregulares en la adjudicación de contratos a las eólicas, en una bloqueada comisión de investigación de las Cortes donde los populares demuestran miedo y exceso de tibiedad a que se sepa la verdad. Y en este contexto, llega un juzgado de Valladolid y acusa al exalcalde De la Riva de prevaricación y falsedad documental por firmar un documento de conformidad con un crédito de 400 millones que hipoteca a los ciudadanos de forma irregular.
Corrupción, irregularidades, sospechas de enriquecimiento ilícito… Dice Luis Fuentes, portavoz de C’s en las Cortes, que Herrera tapa la corrupción. No me atrevería a tanto, pero sí a advertir de que podría haber sido más firme. Este «afiliado más», que ayer renunció con coherencia a dirigir el partido desde el 1 de abril, presume, con razón, de dialogante. Podría también haber sido más enérgico con quienes utilizaron para sus intereses la Administración que dirige.