Diario de Valladolid

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FIN DE SEMANA de Congresos en Madrid. El PP y Podemos eligen a sus direcciones con dos modelos opuestos. Ningún debate interno y externo en la derecha, y un tremenda y desgarradora lucha de familias en la formación morada que ha taponado cualquier otro debate. ¡Vaya contraste! El partido que más corruptos ha acumulado en los últimos años, el que ha favorecido que la brecha de la desigualdad se dispare en la crisis, el que más crispación ha provocado con la Cataluña que pretende irse… es el que inicia hoy un congreso sin apenas debate y solo para consolidar a los mismos responsables del actual estado de las cosas.

Entre la Caja Mágica del barrio madrileño de San Fermín y el Vistalegre II apenas hay unos kilómetros de distancia física. El PP llega hoy reforzado a este Congreso y ni Trump ni el PSOE ni Podemos representan ahora una amenaza para un Rajoy incuestionado. El CIS certifica su ascenso y el bipartidismo de Podemos le augura una relativa tregua. Aquellos que legítimamente despotricaron de la casta han conseguido dejar huérfanos a muchos que vieron en la formación morada una esperanza de cambio. Ésa es la gran responsabilidad de los Iglesias y Errejón, y de cuantos no les han leído la cartilla a su tiempo. No basta con ser el partido más transparente.

La soberbia del coletas y la incapacidad de ambos por impulsar un debate de ideas, por integrar la sana pluralidad y por evitar la lucha por los puestos expulsan de «sus círculos» a esa amplia capa de personas indignadas que les admiraban desde diferentes filas aunque no militaran en ellas.

Salvando distancias, Tudanca (PSOE) y Pablo Fernández (Podemos) dieron esta semana en las Cortes regionales el mismo ejemplo que a veces han criticado. Ajenos al pleno, se pelearon entre ellos en twitter para ver quién atacaba más al PP. Lejos de cooperar para mejorar la vida de quienes peor lo pasan, ambos pierden el norte y se lanzan a una desesperada carrera por quitarse apoyos.

¡Vaya casta! Como si no hubiera campos de colaboración. Sobre todo para contraponer modelos de salida de la crisis y frenar vientos de protección de los poderosos que vienen de EEUU y Europa.

A unos y a otros el vicepresidente de Castilla y León les acusaba esta semana de estar contagiados del virus del victimismo. De Santiago-Juárez se aburre porque la oposición sólo destaca lo malo de la Comunidad y olvida lo bueno. Desde este antivirus pido a PSOE y Podemos que luchen para no aburrir al número dos de la Junta y así podrá cambiar la vida de la gente. Y, sobre todo, dejen de ser casta.

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