Diario de Valladolid

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CIUDADANOS les está ganando, ya les ha ganado, por la mano al resto de partidos. Mientras en Podemos andan a la greña para saber a quién quieren más si a a papá o a mamá, pongan ustedes donde quieran a Pablo Iglesias y a Íñigo Errejón; el PSOE ni está, ni se le espera; y en el PP, les guste o no, más tarde o más temprano van a tener que enfrentarse cara a cara con la sucesión de Juan Vicente Herrera y todo lo que ello conlleva, los de naranja cabalgan a lomos de Albert Rivera derechos a unas nuevas elecciones, esas que les conducirán en 2019 a las autonómicas y municipales.

Y si la cosa se torciese y se adelantaran las generales, ya se encargarán los socialistas de evitarlo pactando lo que sea con Mariano Rajoy para ganar ese tiempo que les ahoga, las huestes de Rivera están ya en posición de prevengan y con todos los peones del líder nacional colocados. El resto está por ver.

Está por ver cómo queda Pablo Fernández tras Vistalegre 2, sobre todo como Iglesias, del que el es firme defensor, caiga derrotado. Y aunque gane. Conviene no olvidar que Fernández no sabe nada de lo que se hace en Valladolid, donde Podemos es como el rey, reina pero no gobierna; ni en Salamanca. Y le dista mucho de controlar, básicamente porque cada uno son de su padre y de su madre, todos esos movimientos y colectivos a los que se sumaron para las pasadas municipales.

Y está por ver qué sucede con el PSOE y un Luis Tudanca ahora neutral. Él que siempre ha presumido de defender sus principios por encima de todo debería mirarse en el espejo del alcalde de Valladolid, Óscar Puente, cuando asegura que defenderá a Pedro Sánchez aunque pierda. A eso se le llama coherencia.

¿A qué juega Tudanca con eso de que es neutral? ¿Qué es eso de que no participa de ninguna de las opciones del conflicto? Tudanca miente cuando asegura que es neutral porque no puede ser neutral cuando hasta ayer defendía los postulados de uno,Pedro Sánchez, frente a otra, Susana Díaz. Se puede cambiar de idea, pero pretender mantenerse al margen y como si esta guerra, que después le tocará vivir en Castilla y León, no fuera con él es un insulto a los militantes.

El problema de Tudanca y del PSOE más que de neutralidad tiene que ver con lo neutro. Aquello que la RAE define como «indiferente en política o que se abstiene de intervenir en ella». Justo lo que el PSOE lleva años haciendo en Castilla y León.

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