Diario de Valladolid

EDITORIAL

La necesaria participación del asociacionismo vecinal

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EL DISTANCIAMIENTO entre la sociedad y los políticos es uno de los peligros que acechan a la calidad de la democracia. Independientemente de cuál sea el origen de esa realidad, en la que lógicamente la mayor responsabilidad hay que buscarla en el lado de los políticos, lo relevante es poner en marcha medidas para que la ciudadanía empiece a tener canales de participación reales y efectivos y que de esa forma se produzca una intervención auténtica en la acción política que vaya más allá de la introducción de la papeleta con el voto cada cuatro años. Una propuesta interesante en este sentido parte de la Junta de Castilla yLeón, que quiere llevar antes del verano a las Cortes una nueva norma, la Ley de Diálogo Civil y Democracia Participativa, para definir nuevos cauces de participación. Siendo su objetivo, en definitiva, aumentar la calidad de la democracia, no puede ser una ley que surja de un despacho y vaya directamente a las Cortes para su debate entre los grupos parlamentarios. La aportación de los ciudadanos debe propiciarse desde el momento de la redacción de sus artículos.

Esa es la voluntad manifestada por el vicepresidente y consejero de la Presidencia, José Antonio de Santiago-Juárez, y ayer el secretario general de la Consejería de la Presidencia, José Manuel Herrero, se dirigía a las asociaciones de vecinos de Castilla y León agrupadas en Cavecal para pedir que hagan todas las aportaciones que consideren para mejorar el anteproyecto. El responsable gubernamental se dirigía a una público acostumbrado a reivindicar y a buscar el diálogo sobre todo con las administraciones locales, pero la declaración del propio Herrero deja claro que el movimiento vecinal va más allá de la relación con los ayuntamientos y cada vez es mayor la interlocución con la Administración autonómica, tal y como se ha visto en casos recientes relacionados con la sanidad. Si se busca implicar a la sociedad en la resolución de los problemas a través de la participación política, el asociacionismo vecinal debe ser tenido en cuenta, dado que ya está estructurado y esa es precisamente su función, hacer llegar la voz de los ciudadanos a las instituciones. Es un cauce de diálogo ya abierto que conviene potenciar. Pero también los propios vecinos que participan en las asociaciones deben ser conscientes de la oportunidad que tienen de aprovechar la elaboración de la nueva ley para convertirla en un instrumento útil para sus aspiraciones de contar con unas mayores posibilidades de participación, aspecto sobre el que precisamente ayer debatían en unas jornadas celebradas en Palencia. Conseguir una democracia más participativa es un anhelo social y para que esa aspiración se vea cumplida es necesaria la implicación de la propia sociedad, en la que las asociaciones vecinales han conseguido ser un actor relevante.

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