El colectivo de parados más castigado por la crisis
LA CRISIS económica ha castigado a muy distintos sectores de la sociedad, pero si alguno hay especialmente dañado es el de los trabajadores que se han quedado sin empleo, o el de los jóvenes que todavía no han podido acceder a ninguno. Entre estos últimos, son muchos –especialmente los titulados– los que han optado por buscarse un modo de vida fuera de la Comunidad, bien sea en el país o en el extranjero. Otros muchos esperan una oportunidad en Castilla y León, aunque sea a base de contratos temporales. Además, tienen por delante un futuro con más oportunidades cuando la crisis remonte de forma definitiva.
En peor situación se encuentran los parados mayores de 45 años, que ven cómo las escasas puertas a las que pueden llamar no se abren. Desde septiembre de 2007 hasta el mismo mes de 2016, el número de desempleados con esa edad se ha multiplicado prácticamente por cuatro. En ese tiempo se ha pasado de contabilizar 17.700 parados a los 65.400. Especialmente castigados han resultado ser los mayores de 55 años (el desempleo creció durante la crisis un 312%).
En Castilla y León, más de la mitad de esos 65.400 parados sufren unas circunstancias todavía peores, ya que llevan dos años, o más, apuntados a las listas del Ecyl sin poder salir ni con pequeños contratos. En concreto, para 34.000 castellanos y leoneses nacidos antes de 1971 las ofertas de empleo no llegan desde hace más de dos años.
El resultado de la última Encuesta de Población Activa revela que las dificultades para salir de desempleo son mayores a medida que aumenta la edad. Del total de parados en Castilla y León durante más de veinticuatro meses, cuatro de cada diez nacieron antes de 1972. Suponen, por tanto, el 40,7% de los 160.500 trabajadores que engrosaban las listas del paro en la última encuesta publicada por el INE. En España, esa cifra desciende al 36,5%. De otro lado, 22.600 tiene entre 30 y 44 años –lo que supone el 34%– y sólo 8.400 entre 16 y 29 años –el 13% restante–.
El perfil de este colectivo tampoco favorece la reincorporación al mercado de trabajo, ya que el 47% no cuenta con ningún tipo de titulación, el 27% dispone del título de Secundaria, un 8% el de Bachiller y un 10,4% el de Formación Profesional, grado medio o superior. Solo el 7% había cursado estudios universitarios.
A pesar de las dificultades de integración, no se puede condenar a este colectivo a la marginación laboral y social. Las administraciones deben buscar medios específicos para que estos trabajadores, con conocimientos y experiencia, puedan volver al mercado laboral.