La corte de los engaños
UNA NOVELA histórica de calidad es la mejor medicina para combatir la desmemoria de un país con poco aprecio hacia su pasado. La corte de los engaños (2016), del profesor salmantino Luis García Jambrina, regresa al universo apasionante de la frontera todavía indecisa entre el oscurantismo medieval y un renacimiento que apunta deslumbrante. El mismo espacio temporal de sus primeros relatos históricos (El manuscrito de piedra, 2008; y El manuscrito de nieve, 2010), situados en la Salamanca de fines del quince, donde se repartían protagonismo la bullente ciudad universitaria y un joven Fernando de Rojas, más tarde autor de La Celestina.
Pero el profesor Jambrina (Zamora, 1960) no se estrenó entonces como narrador. Dos libros de relatos con la muerte como telón de fondo multiplicaron su presencia en las antologías del género. También sus novelas históricas se enriquecen con claves profesorales. Especialmente la cervantina La sombra de otro (2014), donde el hallazgo de un manuscrito arábigo da rienda a la confesión de Antonio Segura, preso en Madrid, quien relata aventuras y rivalidades que permiten seguir la deriva del autor del Quijote. En tierra de lobos (2013) Jambrina homenajea a la España sombría de posguerra a través de una novela negra sobre el universo criminal aireado por El Caso.
Bienvenida Frau Merkel (2015) satiriza con humor e irreverencia la política española en clave berlanguiana: despilfarro y recortes conviven con la expectativa de su improbable redención alemana. La corte de los engaños parte del atentado sufrido por Fernando el Católico 1492, en Barcelona, y discurre con el relato de 3 mujeres motivadas para inducir la muerte del rey. Historias que conjugan agravios e intrigas, como consecuencia de la expulsión de los judíos, del malestar palaciego y del descontento de la nobleza. Beatriz Galindo, asistente de la reina, fue violada por Fernando. Sara Dertosa es una judía golpeada por el decreto de expulsión, y Catalina Dalt una noble que viaja a Granada para seducir al rey y llevarlo a una trampa mortal.