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EL CATALÁN Tardá, camino de Valladolid, dice haber sido objeto de una frase amenazadora por un pasajero del mismo tren que lo traía a orillas del Pisuerga. Exquisito, el republicano independentista, ha transcrito la presunta frase en un perfecto castellano. En esto hace como los radicales vascos, que cuando quieren que se enteren todos hablan y escriben en español.

Dice que alguien le deseó que estuviera colgado. Dice pero no prueba. Es uno de los dogmas del nacionalismo, y en especial del catalán. Que España les roba, que sin España estarán mejor… Pero no acreditan nada. Ellos, los políticos independentistas, sin duda alguna que lo estarán.

Perdón por el inciso, pero mientras pienso en lo que dice Tardá, me vienen a la mente las declaraciones no muy lejanas sobre el atestado de la Guardia Civil realizado a Valdeón. Creo que la Delegación del Gobierno puso de manifiesto que difícilmente se podría haber filtrado un atestado aún no redactado. Y pensé, ¿por qué los atestados de un ciudadano de a pie se completan a las pocas horas y el de la exvicepresidenta de la Junta se dice a los muchos días que aún hay que pasarlo a limpio? Me mata la curiosidad por ver cómo les queda, y si el alcoholímetro no pasó la revisión… o fue el camionero el que aceleró, y la Guardia Civil le sacó tarjeta amarilla por simular…

Vuelvo al tolerante Tardá, que camino de Valladolid (no sé si vendría a algún acto promovido por quienes no hace mucho invitaban a los proetarras a Villalar) dice haber recibido una frase inadecuada para su impecable trayectoria como defensor de los Derechos Humanos…

Siendo, como es, un xenófobo con todos los españoles no catalanes, que para él son extranjeros, no le habrá sido difícil entender a quien, de ser cierto, le haya deseado lo que él y sus secuaces hacen con quienes no opinan como él: el ahorcamiento civil. Es bueno que viaje Tardá, aunque su próxima estación siempre sean la intolerancia y el victimismo.