Celebrando la lluvia
NADA MEJOR que el agua para despejar la atmósfera de agobio y pestilencias con que estrenamos octubre. Porque este mes siempre esconde un menú inquietante, aunque nunca tanto como ahora. Días de nostalgia y melancolía, contemplando el descarte de los principios, que se arrancan con el mismo desparpajo inconsciente con que los árboles van tirando las hojas. Pareciera que después del alboroto iban a llegar las reflexiones, pero aguardamos en vano su epifanía. Previo paso por la llamada de Rajoy a apaciguarse, los suyos cambiaron la presión por el silencio, mientras el gestor socialista Fernández fue dando la boleta a sus portavoces.
Jáuregui por Iratxe en Bruselas, y su paisano Tini Areces por Óscar López en el senado inverosímil e inútil de siempre. Ambos son senadores nombrados por su comunidad, como la insoportable Rita. En su etapa anterior, López patentó un modelo de asalto y derribo de ejecutivas, que aplicó un par de veces en Castilla y León, pero hurtó a sus émulos la cartilla que advierte las consecuencias de semejante trapacería. Así que el comando andaluz que deflagró Ferraz, después no sabía muy bien cómo salir del atolladero. Y ahí siguen, perdidos en el piélago, que no es una situación mucho mejor que el tremedal. Aunque tendrán días y años para probar la digestión de su purgante.
No siempre es fácil, pero los intérpretes de la política asturiana aconsejan observar su territorio con óptica siciliana. Para calibrar el alcance de las estancias playeras de Rubalcaba en Celorio o el aroma de los mítines con cordero a la estaca de Rodiezmo. Son algunos de los enigmas de un país pequeñín repleto de gente grandona, donde el líder sindical de la minería acabó revelándose como un Rodrigo Rato de la clase obrera. Bien es verdad que después de una trayectoria que incluía los soplos a la policía franquista. Pero tanto da a estas alturas. Lo que no vamos a esperar ya son las cavilaciones de Fernández, a quien los palafreneros en funciones pretenden convertir en oráculo de agudezas. Y el hombre bastante tiene con irse desenvolviendo como puede.