Diario de Valladolid

Creado:

Actualizado:

HOY hace una semana que Rosa Valdeón salió con su coche particular de su casa de Zamora para llevar a sus hijos a Barajas. Hoy hace una semana que cometió el grave error de circular por la A-6 con una tasa de alcohol que casi triplicaba la permitida. Hoy hace una semana que este Antivirus elogiaba su coraje, su sensibilidad social y su valentía en la denuncia contra la corrupción y las puertas giratorias a raíz del caso Soria.

Detesto la venganza, la personal y la política. No sólo por la mediocridad que supone como reacción a situaciones desagradables, sino por lo que implica de destrucción y deterioro de lo privado y de lo público. Valdeón ha vivido en sus carnes la más miserable de las venganzas de su propio partido, el más corrupto de la España actual. Señor Maíllo, ¡cuánto tiene usted que aprender de este oasis de dignidad!, en palabras del líder regional de Podemos, que representa Valdeón. Usted que ocultó a su partido la imputación en el caso de Caja España para trepar hasta el número tres con Rajoy. Y, como Maíllo, algunos de sus «adocenados» y cómplices compañeros del aparato.

Comparto con el presidente Herrera casi todo su discurso sobre esta brillante mujer que ya nos ha dado a todos lecciones: «Dignidad», «coherencia», «luchadora», «sensibilidad», «buena persona»… Pero se equivoca el presidente de la Junta y del PP regional al pretender retenerla como parlamentaria. Es en lo único que coincido con el mediocre Tudanca, el líder de un desquebrajado Partido Socialista empapado de envidia cuando la ejemplaridad brilla en sus oponentes.

Y, por eso, recuerdo el caso del también zamorano Demetrio Madrid, con el que el ínclito Aznar tuvo un comportamiento similar al del PSOE cuando ya sabía que iba a dimitir como primer presidente de Castilla y León. Luego fue absuelto del caso Perkus, por supuesta venta ilegal de su empresa. También entonces afloró la venganza de insignes socialistas.

Por eso, Valdeón debe dejar ya el escaño. Porque no se entiende que abandone el Ejecutivo y sus cargos en el PP nacional y se mantenga en el legislativo. Pero sobre todo porque, en palabras de Herrera, así se podrá contar en un futuro con su sonrisa, esa sonrisa de dignidad que necesitan la mayoría de los partidos para que alguien levante la voz discrepante contra la miseria y la injusticia de órganos aborregados por disciplinas cuasi militares. Rosa Valdeón no está amortizada. El contraste de su trayectoria con el apego al cargo de la presunta corrupta Rita Barberá nos muestra las dos caras de la política.

tracking