Diario de Valladolid

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HACE casi año y medio, el 16 de noviembre de 2014, el fuego devastaba la planta de Campofrío en la capital burgalesa, dejando en la calle a más de un millar de trabajadores. La colaboración entre las distintas administraciones, los represantes empresariales y sindicales y los propios empleados, permitió que, hoy en día, la nueva factoría esté prácticamente terminada. El pasado sábado se repetía un episodio similar en la fábrica de Embutidos Rodríguez, en la localidad leonesa de Soto de la Vega.

Hacia las cinco de la tarde se declaró un incendio en las instalaciones de esta empresa agroalimentaria que devastó el 80% de la fábrica. Fue, además, la zona más vinculada con la producción, ya que ardieron las salas de despiece y el matadero, y solo se ‘salvaron’ el secadero y las oficinas. El fuego movilizó a bomberos de León y voluntarios del municipio vecino de La Bañeza. Hasta allí se desplazaron, tanto el sábado como ayer, los propietarios de la fábrica y numerosos trabajadores, en cuyos rostros se apreciaba la desolación y la incertidumbre.

Embutidos Rodríguez es una empresa puntera del sector agroalimentario, que factura unos 120 millones de euros y fue reconocida el pasado año con el premio Excelencia Exportadora de la Cámara de Comercio de León 2015.

La fábrica da empleo a 400 trabajadores, entre puestos directos e indirectos, en una zona donde las industrias se cuentan con los dedos de la mano. De ahí que la preocupación entre los trabajadores y las familias sea aún mayor, ya que al menos 280 empleados de las zonas más afectadas por el fuego se encuentran «en la calle», como manifestaba ayer uno de ellos.

La reacción de la Junta no se hizo esperar y, ayer mismo, la consejera de Agricultura y Ganadería, Milagros Marcos, anunció la inmediata creación de una comisión de urgencia en la que participarán el Ejecutivo autonómico, los representantes de la empresa y los de los trabajadores, con el fin de abordar la recuperación de la fábrica lo antes posible. También comprometió Marcos la implicación de la Junta para dar solución a todos y cada uno de los trabajadores que ahora se han quedado sin su medio de vida.

Las cámaras de Comercio, por su parte, también se prestaron a ceder instalaciones de León y Astorga, así como a colaborar en lo que se les requiera.

Este es el camino obligado ante un desastre económico y laboral como el ocurrido en Soto de la Vega. Como ocurriera con Campofrío, la coordinación y colaboración de todos los sectores implicados permitirá que Embutidos Rodríguez resurja de sus cenizas.

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