CONVENIO COLECTIVO
Los sindicatos acusan a Renault de "poner en jaque las plantas de Valladolid y Palencia"
CCOO no ve lejos "llegar a un acuerdo" y UGT apela al "diálogo para alcanzar un convenio justo"
El Ayuntamiento de Valladolid y la Junta reclaman "diálogo" a las partes y llaman a la "tranquilidad"

Planta de Renault en Valladolid, en una imagen de archivo
Hace menos de un mes Renault celebraba en Valladolid un evento conmemorativo por sus 75 años en España, y ahora todo se tambalea. Un movimiento «inesperado» para los sindicatos inmersos en la negociación del convenio colectivo –CCOO, UGT, CGT, SCP y CSIF–, que recibieron un ultimátum de la marca del rombo bajo lo amenaza de suspender la «adjudicación efectiva de vehículos» a sus fábricas, concretamente de Valladolid y Palencia, con cinco modelos en juego. Es por ello que desde la plataforma conjunta sindical acusan de «poner en jaque» a las plantas de Castilla y León, sin ser consciente del «riesgo» que supondría cerrar las puertas a casi 6.000 trabajadores.
«Nos han puesto en una posición compleja», refleja Sergio García, secretario general de CCOO en el Intercentros de Renault España, en declaraciones a este periódico un día después de concluir el décimo encuentro con la compañía francesa. Diez reuniones que significan diferentes escenarios de negociación con condiciones de dos tipos: suficientes para Renault, insuficientes para las organizaciones sindicales.
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El último encuentro, no obstante, fue diferente, con Renault «dispuesta a mejorar su última oferta», según considera Adolfo Arnáez, secretario general de la sección sindical de UGT-FICA en Renault España, con propuestas como los 300 empleos indefinidos en la vigencia del convenio, o el aumento del salario un punto más del IPC más 400 euros en 2026, un incremento del salario en 2027 conforme al IPC más 400 euros y en 2028 un incremento también acorde al Índice de Precios al Consumo más 200 euros, una notable diferencia respecto a la primera propuesta –rechazada por los sindicatos– basada en subidas de un 1,5% los dos primeros años de convenio y un 1% el último, pero todo ello desligado del IPC. Pero fue exigir un «esfuerzo» extra a Renault y tensarse los próximos 10 años de trabajo con la asignación de tres modelos para Palencia, dos de ellos eléctricos y uno híbrido, y con la asignación de otros dos vehículos para Valladolid, que iban a ser el paso previo a la electrificación.
«Renault lo que ha dicho es ‘no puedo dar más porque no me salen las cuentas’», explican desde UGT tras la retirada de la oferta, sin considerar que sea un «chantaje» por parte de la empresa francesa al haber realizado, por ejemplo, un aumento económico en las primas y diversos pluses. Por parte de CCOO ni siquiera tildan la paralización de la adjudicación de los vehículos a las factorías de Casilla y León como una «amenaza», sino más bien una «provocación».
«Renault no está siendo consciente de que está poniendo en riesgo a las factorías y, no olvidemos, Renault debe mucho a la comunidad de Castilla y León. No es una cuestión solamente de que quieran ganar y de que quieran reducir las propuestas. Es que tienen que también entender que esta comunidad ha dado todo a Renault. Y Renault somos todos, también los trabajadores, pero también las empresas auxiliares que están trabajando y que nos están trasladando su preocupación ante las últimas noticias, lógicamente. Entonces, esperemos que la empresa reaccione», traslada el secretario general de CCOO en el Intercentros de Renault España.
El diálogo como base
Esa reacción debe llegar desde el «diálogo y el entendimiento», como consideró el secretario general de UGT en Castilla y León, Óscar Lobo, para lograr «un convenio justo» para los empleados sin que comprometa el futuro de la fabricación de vehículos de Renault en España. «UGT siempre ha sabido conjugar y combinar la defensa de los intereses de los trabajadores de las plantas, tanto de Villamuriel como de Valladolid, con el futuro de la empresa», señaló en declaraciones recogidas ayer por Ical. Y con esa tesitura se presenta el encuentro del lunes, cuando las asambleas vuelvan a organizarse para analizar la situación y coordinar el proceder con los trabajadores.
Con la misma reflexión de evitar la confrontación se pronuncian desde el Ayuntamiento de Valladolid, reclamando «diálogo» a las partes implicadas en la negociación del convenio colectivo, según trasladaron fuentes municipales a este periódico. Y también en la misma línea se posiciona la Junta de Castilla y León a través de las fuentes a las que ha tenido acceso este mismo medio, con confianza en la «responsabilidad» y la «altura de miras» de la dirección de Renault y de los representantes de los trabajadores para alcanzar «un acuerdo social y garantizar el futuro industrial en la Comunidad». Por todo ello, la posible convocatoria de la Mesa de la Automoción se mantiene en la reserva, siendo ahora el momento de apelar a la «tranquilidad» y animar al acuerdo.
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Alicia Calvo
En poco más de 48 horas se decidirá entre sindicatos y trabajadores el camino por el que avanzar: por el terreno de conflictividad social y laboral, lo que conllevaría manifestaciones, huelgas y concentraciones; o por el camino de retomar la negociación tras considerar suficientes las propuestas de Renault, pese a no lograrse todas las 56 medidas que UGT, CCOO, SCP, CGT y CSIF presentaron conjuntamente el pasado mes de febrero.
Sea una u otro rumbo, en lo que coinciden tanto García como Arnáez es en que los trabajadores tienen el ánimo alterado tras el órdago de la compañía francesa. «Lo que estamos detectando es que la gente sobre todo está indignada. No se merecía esto la plantilla. Al final lo que se pide también es ese reconocimiento de tantos años y la empresa, con la actuación que tuvo el jueves, lo que hace es no reconocer ninguno de esos esfuerzos», refleja el secretario general de CCOO en el Intercentros de Renault España. «El hecho de Renault de hacer esta jugada pues ha soliviantado bastante algunos de los ánimos de los trabajadores», manifiesta por su parte el secretario general de la sección sindical de UGT-FICA en Renault España, aunque reconoce que hay otra parte que considera que la negociación que se ha llevado a cabo y lo que tenían ya conseguido encima de la mesa «no era malo».
«Madurez» es otro término en el que ambos coinciden para buscar la mejor de las soluciones y llegar a un acuerdo, que Sergio García asegura está «muy cercano». Pero para ello apela a la «unidad» ya que «la sartén por el mango» la tienen los trabajadores. «Quizás lo más grave de toda esta situación es que no estamos tan alejados. Y por eso estamos tan sorprendidos de lo que hizo el jueves la empresa (...) Espero que todos seamos lo suficientemente maduros para saber que aquí tenemos que llegar a un acuerdo, pero no con las condiciones que nos pone la empresa. O sea, bajo ningún concepto. Aquí hay que hay que hacer un reconocimiento al trabajo y a los esfuerzos que hemos hecho, tanto laborales como económicos en los últimos años. Y lo tienen que reconocer, siendo muy conscientes de que la situación que hay en el sector de la automoción es complicada», concluyen desde CCOO, reafirmando que lo que están pidiendo a la dirección de Renault no es «el oro y el moro», sino un esfuerzo más en el apartado económico, de flexibilidad y de condiciones laborales para los trabajadores de Valladolid y Palencia, como de otros puntos de España.