PLAGAS

Plaga de conejos: «En algunas parcelas me han reducido la producción un 50%»

Los agricultores denuncian importantes pérdidas en los cultivos y reclaman una Ley de Gestión de la Fauna Silvestre

Un conejo trata de introducirse en una madriguera cercana a una tierra de cultivo.E.M.

Publicado por
Valladolid

Creado:

Actualizado:

El conejo de monte se ha convertido en una de las mayores preocupaciones para los agricultores de Castilla y León. Lo que hace años era un problema localizado se ha transformado en una situación que afecta cada vez a más explotaciones, especialmente aquellas situadas junto a líneas ferroviarias, autovías o instalaciones donde la especie encuentra refugio. La presencia de estos animales está provocando importantes pérdidas en los cultivos y comprometiendo la rentabilidad de unas explotaciones que ya soportan el incremento de los costes de producción. Desde la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL) advierten de que el problema ha dejado de ser coyuntural y reclaman una respuesta por parte de las administraciones.

La preocupación del sector ha cobrado fuerza tras la celebración del Comité de Coordinación Ibérico del Conejo de Monte entre España y Portugal, donde se abordó la gestión sostenible de la especie. Sin embargo, los agricultores consideran que mientras continúan las reuniones institucionales, sobre el terreno apenas cambian las cosas. La población de conejos sigue aumentando en determinadas zonas y los daños se repiten campaña tras campaña. Para UCCL ha llegado el momento de pasar de los estudios a las actuaciones concretas que permitan controlar una especie cuya expansión está condicionando las decisiones de siembra de muchos productores.

Según explica el presidente de UCCL Segovia, César Aceves, el origen del problema está perfectamente localizado. «Hay un número de animales excesivo, sobre todo se concentran en zonas de autovías, donde pasan las líneas ferroviarias y también en las zonas donde hay placas solares. Una vez construidas, prácticamente ya no hay ningún tipo de intervención». Esos espacios, añade, reúnen las condiciones idóneas para la proliferación de la especie. «Como tengan comida cerca, que son los cultivos, y tengan agua, esos lugares se convierten en reservorios que nos generan muchísimos problemas». Para el dirigente agrario, actuar sobre estos focos permitiría reducir buena parte de los daños que soportan las explotaciones.

La organización agraria sostiene que la respuesta ofrecida hasta ahora por la Administración resulta insuficiente. Una de las medidas más habituales consiste en recomendar el vallado de las parcelas, una propuesta que los agricultores consideran completamente inviable en explotaciones muy fragmentadas. «La única solución que nos dan es poner puertas al campo. Yo tengo 245 parcelas. ¿Cómo voy a vallarlas? Es una solución que no tiene ningún sentido», critica Aceves. A ello se suma la escasa cobertura de los seguros agrarios. «El seguro sirve para cubrir algo que no esperas, pero si sabes que todos los años te van a comer el cultivo, entonces ya no lo cubre. Estamos en un limbo legal porque el problema existe y nadie ofrece una solución».

CONSECUENCIAS

Desde UCCL alertan de que las consecuencias ya empiezan a ir más allá de la pérdida de producción. La falta de rentabilidad está llevando a algunos agricultores a replantearse el cultivo de determinadas parcelas próximas a estos focos de reproducción. «Hay parcelas en las que arrasan», resume Aceves. «Tengo parcelas de alfalfa donde prácticamente no queda nada. Si el foco sigue ahí y nadie hace nada para corregirlo, llega un momento en que el agricultor termina abandonando esas tierras». La organización recuerda además que el conejo no es el único problema y reclama una gestión conjunta de toda la fauna silvestre. «No solo tenemos problemas con los conejos; también con jabalíes y corzos. La Administración tiene que dar algún tipo de solución».

Esa realidad se vive cada día en explotaciones como la de Florencio Chamorro, agricultor segoviano. Sus parcelas se encuentran junto a la antigua vía férrea de Perogordo, donde los taludes se han convertido en uno de los principales refugios para la especie. «Aquí la plaga viene de la vía verde. Los conejos tienen los taludes completamente agujereados y desde ahí salen a los cultivos», explica. Chamorro asegura que el problema no es nuevo. «Llevamos tres o cuatro años con muchísima población y eso se nota en el campo».

Los daños, explica, son fáciles de comprobar cuando llega la cosecha. «En algunas parcelas me han reducido la producción entre un 45 y un 50%. Otros años llegaron a comerse cerca de veinte hectáreas». Para intentar minimizar las pérdidas ha introducido cambios en su explotación. «He sembrado triticale porque resiste mejor los ataques del conejo, pero el problema sigue estando ahí». En su opinión, la solución pasa por actuar sobre los lugares donde se reproducen los animales. «Lo que hace falta es controlar la población donde realmente está el problema. Mientras los focos sigan igual, los daños volverán todos los años».

Chamorro también pone el acento en la situación económica que atraviesan las explotaciones agrícolas. «Si el rendimiento ya es muy bajo y los costes siguen subiendo, perder un 50% de la producción significa prácticamente trabajar para no ganar nada». Por eso considera imprescindible que las administraciones asuman una mayor responsabilidad. «Los agricultores somos los que mantenemos el medio. Nosotros cultivamos los campos y una parte de esa producción acaba alimentando a toda esta fauna. Lo único que pedimos es que exista un equilibrio».

Desde UCCL consideran que ese equilibrio solo será posible mediante una estrategia integral que combine actuaciones sobre los reservorios de fauna, control poblacional, adaptación de los seguros agrarios y una normativa específica que permita responder con rapidez cuando los daños comprometan la viabilidad de las explotaciones. «Necesitamos un seguro específico para este tipo de daños porque, si no, esas tierras se van a abandonar», advierte Aceves. El responsable agrario lamenta además que siga pendiente el desarrollo de la Ley de Gestión de la Fauna Silvestre. «Llevamos años reclamándola y seguimos exactamente igual. Agricultores y ganaderos estamos completamente desamparados».

Cargando contenidos...

Los agricultores insisten en que no cuestionan la conservación del conejo de monte ni del resto de la fauna silvestre, sino la ausencia de una gestión que haga compatible esa protección con la actividad agraria. Reclaman que las administraciones dejen de actuar de forma aislada y desarrollen una estrategia coordinada que permita intervenir allí donde el problema se origina. De lo contrario, advierten, las pérdidas continuarán aumentando y cada vez serán más las explotaciones que se planteen abandonar parcelas donde cultivar deja de ser rentable. «La Administración tiene que actuar donde nace el problema», concluye César Aceves. «Si no se hace, el campo seguirá pagando las consecuencias».