Sobresaliente para el vacuno regional
Castilla y León es la segunda comunidad donde más carne se produce, con 109.200 toneladas anuales, y lidera el censo con más de 1,4 millones de cabezas / «El sector está fuerte y cuenta con los recursos necesarios para garantizar excelencia»

Cabezas de vacuno de una finca ubicada en Salamanca.-ICAL
Castilla y León guarda las distancias con la «contaminación acústica y lumínica» así como con la «polución». Tiene una amplia extensión, con «más de 24.000 dehesas» repartidas por todo su territorio. Todo ello convierte a la región en el «lugar ideal para que el ganado de vacuno se desarrolle y viva». Así lo consideran la interprofesional Provacuno y la asociación Asoprovac.
Con motivo de la celebración del Día de Castilla y León, ambas organizaciones puntualizan en un escrito remitido a este rotativo las «claves» por las que la Comunidad juega un papel «fundamental» tanto en el mercado interno como en el externo. Documento que toma como base los últimos datos disponibles en el Ministerio de Agricultura, presentados en un informe a julio de 2018.
Según los mismos, en España se producen 641.000 toneladas anuales. El podio de la producción nacional lo conforman Cataluña, a la cabeza con 130.600; Castilla y León en segundo lugar con 109.2000; y las 94.200 de Galicia le dan la tercera posición. La Comunidad acapara así el 17% del total, a pesar de haber experimentado una rebaja del 3,2% –esta variación negativa corresponde a los años 2016 y 2017–.
A 1 de enero de 2018, la región tenía dadas de alta más de 24.000 explotaciones de ganado bovino distribuidas de la siguiente manera: 3.393 en cebadero, 1.147 para leche y 12.204 para carne. Además, registraba 544 de producción mixta, 8 de recría de novillas y 6.764 sin clasificar.
Con todo ello, Castilla y León representa cerca del 16% nacional. Por encima de la Comunidad, en este esquema del sistema productivo español, se encuentra Galicia. El 26,7% que acapara en el quesito se traduce en 40.679 explotaciones.
Existe otro hecho que justifica que estas organizaciones pongan un sobresaliente a esta carne de vacuno: proviene de la región con mayor censo de ganado bovino. Existen aproximadamente 6,6 millones de cabezas en España y más de 1,4 millones son castellanas y leonesas. Es una cifra que la región mantiene más o menos en el tiempo, pues en julio de 2006 contaba con 1,3 millones.
La distribución por provincias puede verse con las vacas nodrizas. Castilla y León tiene censadas 505.263, según los últimos datos. Salamanca aglutina la mayor parte, con 272.100. Le sigue, pero con distancia, Ávila con 99.849. Después están las 34.622 zamoranas, las 34.334 burgalesas y las 32.995 segovianas. Por último, figuran Palencia, Soria y Valladolid con 12.553, 11.286 y 7.524 vacas nodrizas, respectivamente.
FORTALEZA
«El sector está fuerte y contamos con los recursos necesarios para garantizar el bienestar los animales y la excelencia del producto hasta el final», afirma el director de Provacuno, Javier López, en referencia a la Comunidad.
El gerente autonómico de Asoprovac añade un tercer término a la fortaleza y la excelencia del sector, la calidad. «Contamos con medios de producción ideales como dehesas donde no existe ningún tipo de contaminación que pueda perjudicar el correcto desarrollo del ganado», explica Agustín de Prada para después añadir «el pienso, que proviene de la propia región, y los pastos» como factores que posibilitan «la cría de terneros fuertes y sanos».
Ambos coinciden en resaltar la «confianza de los consumidores» como otra de las grandes claves del éxito de la carne de vacuno. Aunque reconoce que el «consumo generalizado ha bajado», De Prada confía en que encaja perfectamente en una «convivencia saludable» dentro de una dieta variada.
«La carne de Castilla y León, como la del resto de España, está producida siguiendo el modelo europeo», asegura López antes de matizar que es «el más exigente del mundo en cuanto a calidad, sanidad y bienestar animal». Para garantizar que la Comunidad lo cumple a rajatabla, se llevan a cabo «rigurosos controles» en todas las fases de producción, desde la fabricación del pienso hasta que la carne está lista para consumir. Un esfuerzo del sector para blindar la seguridad de los consumidores en todos los niveles.