PERFIL
Pastando con lobos
El ganadero zamorano Alberto Fernández gestiona una explotación de 1.100 ovejas en tierra de lobos con cero ataques

Alberto Fernández con sus ovejas en la explotación de Santa Colomba de Sanabria.-EL MUNDO
Alberto Fernández, ganadero de ovino de 35 años, sabe bien lo que es manejar un rebaño en tierra de lobos. Natural de Santa Colomba de Sanabria (Zamora), gestiona, junto a su pareja Rosa González, una explotación con 1.100 ovejas, diez mastines y cero ataques de lobo, pese a que el cánido siempre ha rondado la zona. Es más, Alberto asegura que, en batidas recientes, los ganaderos han visto muy de cerca varios ejemplares.
Este ganadero cree firmemente que la coexistencia del lobo y la ganadería extensiva es posible, a pesar de los daños ocasionados por este carnívoro, y así lo ha querido demostrar a través de un proyecto de custodia del territorio, avalado por Grefa. Una iniciativa basada en una gestión sostenible de la ganadería y la aplicación «adecuada» de una serie de medidas de prevención ante los ataques del lobo.
La zona en la que se ubica esta explotación se caracteriza por una alta densidad de estos cánidos. Nadie está libre de ataques, aunque, como explica Alberto, prevenirlos es «trabajoso» e implica también un coste económico que el ganadero debe asumir. Y es que, el mantenimiento de los mastines, por ejemplo, supone un gasto añadido que se considera necesario para hacer frente a los ataques. Hablamos, según este profesional, de unos diez euros diarios en pienso para los perros y otros 600 al año en veterinario. En total, mantener a los diez mastines con los que cuenta ahora, más otros tres perros de la raza border collie supone en torno a los 4.000 euros anuales. Es evidente, por tanto, el esfuerzo económico.
Un esfuerzo que para Alberto merece la pena. «Las pérdidas las tengo prorrogateadas, pero no tengo ataques, que es de lo que se trata». Este profesional defiende, junto a la presencia de mastines, un modelo de pastoreo tradicional. «El mismo manejo, asegura, que ya practicaba su padre y su abuelo». De esta forma, la presencia humana en campo con el rebaño actúa como elemento disuasorio. Además, los animales se recogen por la noche, en invierno en las naves, y en verano, como está ocurriendo ahora, en corrales con vallas de hierro custodiados por los mastines. Una herramienta «eficaz» frente al temido lobo, que tantos daños está provocando a los ganaderos de extensivo.
Esta familia de ganaderos zamoranos ha ratificado un acuerdo con Grefa que avala la «compatibilidad» entre la gestión de la cabaña de más de 1.000 ovejas destinadas a la producción de carne, y la conservación de la población de lobo ibérico. Un marchamo que se va a visibilizar en la marca propia ‘Pastando con Lobos’, con la que estos ganaderos de la comarca de Sanabria van a comercializar los lechazos. Grefa certifica el desarrollo de unas practicas «correctas» en relación a las medidas de disuasión frente a los ataques de lobo, y la familia de Alberto sacará al mercado, probablemente en septiembre, el primer producto cárnico que se presenta en España con estas características. Un producto compatible con el lobo.
Este es precisamente el valor añadido al que alude Alberto Fernández a la hora de hacer frente al coste que suponen las medidas preventivas para coexistir con el cánido presente en la zona.
Para el biólogo especialista en lobo ibérico, Javier Talegón, este proyecto supone un «punto de inflexión». Este profesional avala el modelo desarrollado por este ganadero zamorano, y califica como «clave» la inversión en prevención.
Talegón está convencido de que lobo y ganadería son compatibles, «más incluso de lo que pensamos», pero eso implica, a su juicio, poner en marcha una serie de medidas preventivas para rebajar la conflictividad. Aunque reconoce que la provincia de Zamora es una de las zonas más densa y estables de la península en relación al lobo, cree también que hay que ser «prudentes» ya que, en términos numéricos, la población actual es «similar» a la de los noventa. «Yo hablaría más, dice, de cambios en los mapas de población, que de expansión».