Diario de Valladolid

El campo se adelanta

Las altas temperaturas y la humedad favorecen el desarrollo del cultivo necesitado de abono y con problemas de hongos en los cereales

Campo de trigo en una parcela agrícola en el término municipal de Vaverdón (Salamanca).-ENRIQUE CARRASCAL

Campo de trigo en una parcela agrícola en el término municipal de Vaverdón (Salamanca).-ENRIQUE CARRASCAL

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Marisol Calleja

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La meteorología siempre ha sido determinante para el campo, aunque todo apunta a que cada campaña lo será aún más debido a lo que los expertos denominan cambio climático.

El 2016 ha arrancado en Castilla y León con temperaturas por encima de lo habitual y la ausencia de las heladas necesarias para que los cultivos aborden el ‘parón invernal’. De hecho, lo único que permanece parado, en términos generales, son las labores agrícolas ya que el profesional no puede entrar a las tierras. El cultivo crece por tanto a «buen» ritmo favorecido por la climatología, es decir, agua y un termómetro suave. «Crece en falso ya que no enraíza, es un campo malcriado», en palabras de Urbano Blanco, responsable de cultivos de Agropal.

El agricultor pedía invierno a finales de 2015 y lo que ha llegado hasta este fin de semana es más una primavera temprana. Esto se traduce en un campo «adelantado», como explica José María Santos de Urcacyl.

No ha habido «parón» y los cereales presentan un aspecto ‘precoz’ respecto a otros años. Había falta de agua y la lluvia ha llegado. Es más, según destaca Blanco, desde el pasado 30 de diciembre han caído en la Comunidad unos 150 litros de media, es decir, «el 25% de todo el agua que cae en el año».Una circunstancia que ha ocasionado que algunas parcelas de Castilla y León estén encharcadas y que el agricultor no pueda entrar. En este caso, el problema es la «asfixia radicular», aunque desde Urcacyl se deja claro que, de forma global, la tierra ha absorbido «bien» el agua debido a la sequía existente, especialmente en la zona sur de la región.

Tratamientos

Las precipitaciones constantes con un terreno húmedo están impidiendo actualmente que la actividad agrícola se desarrolle con normalidad. La realidad es que el campo lleva parado desde principios de año y que no se prevé que el agricultor pueda entrar a las tierras hasta los próximos días, siempre que la meteorología lo permita.

Y ésta es precisamente una de las mayores preocupaciones en los cereales. El cultivo sigue su curso y necesita tratamientos de forma «urgente», nitrógeno y fósforo. Aplicaciones que el agricultor todavía no ha podido llevar a cabo. «No se ha tirado abono ni herbicidas, y esto es un problema».

Santos insiste en que «el campo necesita fertilizante». En este caso, señala que aquellos agricultores que no realizaron un abonado de fondo y optaron por una sola aplicación en enero, se están encontrando ahora con un campo «amarillento» que pide a gritos una actuación inmediata.

En este sentido, cree que si esta situación persiste unos diez días más y el profesional sigue sin poder entrar en las tierras los problemas pueden ser «graves».

Por otra parte, estas altas temperaturas y la humedad están provocando la aparición de las primeras enfermedades causadas por hongos en el cereal. Y todo apunta, según las condiciones meteorológicas, que las plagas solo acaban de empezar.

De tal forma, Urbano Blanco confirma que ya se ha detectado septoria en cebadas de Tierra de Campos, en las provincias de Zamora, Palencia, Valladolid y León. Una enfermedad favorecida por estas circunstancias climatológicas y que necesita controlarse a tiempo para minimizar el efecto de la cosecha que pudiera llegar a disminuir hasta un 50%.

De ahí la importancia de comenzar con los tratamientos de forma inminente y vigilar el cultivo, como explican desde Agropal.«Al primer síntoma hay que tratar». Esta es la recomendación que se ofrece al agricultor.

Las suaves temperaturas han propiciado además muchas malas hierbas, por eso, se aconseja «tratar el campo con herbicidas y, si se puede y se necesita, aprovechar para los hongos también».

Blanco se refiere también a los casos de virosis detectados en los campos de Soria, aunque los califica de puntuales y menos significativos. Aún así es importante destacar que no se trata de un virus que afecte especialmente a Castilla y León, sobre todo en esta época. De nuevo el termómetro ha tenido mucho que ver. El técnico de Agropal reconoce incluso que «no veía ningún caso de virosis desde hace diez años», lo que da muestras de su excepcionalidad en una campaña «atípica y rara», según los profesionales.

Tras la septoria, dicen, hay que vigilar la ‘roya’ presente en la Comunidad y que amenaza, según Blanco, con instalarse en Castilla y León con una nueva variante «más agresiva». En este caso, como en los anteriores, el consejo es el mismo: «vigilar el cultivo».

«Tenemos temperaturas diurnas de quince grados», denuncia desde Ávila Ventura González de la Alianza UPA-COAG. De esta forma, asegura, la vegetación está en la superficie, y la planta «no es capaz de enraizar» como es necesario. Situación que afecta a los cereales y menos a las colzas debido a su raíz pivotante.

A la falta de tratamientos, las enfermedades y la imposibilidad de entrar en las tierras se une otra preocupación como son las heladas tardías. Y es que ésta es otra amenaza en este momento.

El cultivo va más adelantado de lo habitual, no ha tenido el ‘parón invernal’ necesario y una helada en las próximas semanas podría afectar a la planta.

Desde la Alianza se apunta además al estado de los embalses de la Comunidad, en especial el de Las Cogotas en Ávila que sigue al 13% de su capacidad, frente al 44% del año pasado. «Se necesita nieve para garantizar la campaña de riegos», aseveran.

Por otra parte, en la provincia de León las lluvias también están complicando las tareas. De momento, la azucarera de la Bañeza, que abrió sus puertas con retraso, sigue funcionando, aunque si la meteorología no cambia, sobrevuela la posibilidad del «parón», como señala Arsenio García Vidal de ASAJA. «Hay que esperar» manifiesta este responsable, que afirma que la remolacha se sigue sacando «poco a poco».

En cuanto al maíz, queda aún un 40% sin cosechar, unas 30.000 hectáreas, y las previsiones, según ASAJA, es que «quizás no se arranque tan pronto debido a los bajos precios». Desde esta organización se cree que los agricultores aguantarán ya hasta mediados de marzo para «evitar el paso por el secadero».

Una apuesta que supone un «riesgo», como confirman desde Urcacyl. Santos advierte que, por un lado, el maíz se puede tumbar, «lo que complica la cosecha» y, por otro, están los problemas con los hongos, que en el caso del grano por ir destinado a la alimentación animal es «muy serio».

La duda en términos generales es si el campo tendrá las armas necesarias en los meses de abril o mayo para afrontar una temida sequía. El sector recuerda como a estas alturas de la campaña pasada todo eran buenas previsiones. La sequía de abril y mayo dió al traste con una campaña que se preveía record en Castilla y León y que se saldó con resultados «regulares».

Las últimas estimaciones del Consejo Internacional de Cereales hablan de una producción mundial de cereales totales en 2015/ 16 de 1.992 millones de toneladas, 731 millones de trigo. Previsión que se ha recortado en cuatro millones de toneladas respecto al informe de noviembre.

Según el COPA-COGECA, la cosecha de 2016 en Europa se situará en los 309 millones de toneladas, es decir, un aumento del 1,4% en relación a la campaña anterior. Ya en España, estas estimaciones apuntan a una cosecha con una reducción del 2,6%. «Se reduce la siembra en todas las producciones, excepto en trigo duro que sube un 6%.

Es todavía demasiado pronto para hacer previsiones. Además, los técnicos tienen claro que «el campo cambia en cuatro días» gracias a la labor y profesionalidad de los agricultores preparados mecánicamente también para afrontar situaciones de este tipo. Alerta y preocupa, sin embargo, los efectos del clima en los cultivos de Castilla y León, como confirma José María Santos de Urcacyl.

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