PREMIOS INNOVADORES EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÖN 2026
Elena García: “Innovar no es solo crear algo nuevo, sino atreverse a imaginar un futuro mejor”
La ingeniera vallisoletana defendió que «detrás de cualquier innovación hay personas que se hacen preguntas difíciles impulsadas por la idea de que merece la pena intentarlo»

La doctora en Ingeniería Industrial y experta en robótica vallisoletana, Elena García Armada, recibió el reconocimiento al Personaje Único
Durante la 16ª edición de los Premios Innovadores de EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN la gran protagonista de la gala fue la vallisoletana Elena García Armada, La doctora en Ingeniería Industrial y experta en robótica recibió el reconocimiento al Personaje Único a manos del consejero de Economía y Hacienda de Castilla y León, Carlos Fernández Carriedo. Un galardón con el que se reconoce la labor que ha realizado en la aplicación de la robótica a la rehabilitación pediátrica desde su empresa Marsi Bionics. Tras pasar por centros como el Massachusetts Institute of Technology fundó en 2013 esta entidad con el objetivo de desarrollar ATLAS, el primer exoesqueleto pediátrico del mundo, un modelo que ahora cuenta con un sucesor, EXPLORER, un exoesqueleto destinado al uso personal en el día a día. Gracias a su tecnología los más pequeños cuentan con una ayuda para poder mejorar la fuerza muscular, el tono y la estabilidad, a la vez que incrementan su seguridad y confianza.
“Quiero confesarles que recibo el Premio Personaje Único en esta edición con enorme gratitud y también con mucha humildad. Es un honor compartir este reconocimiento con personas y proyectos que, desde ámbitos tan distintos, demuestran que innovar no consiste únicamente en crear algo nuevo, sino en atreverse a imaginar un futuro mejor y trabajar incansablemente para hacerlo posible. Aunque hoy este reconocimiento lleva mi nombre, me gustaría recibirlo en representación de muchas personas. La innovación suele asociarse al talento individual, pero detrás de cualquier innovación que realmente llega a cambiar algo, nunca hay una única cara: hay equipos, profesionales, instituciones, familias y, sobre todo, personas que se hacen preguntas difíciles. Que aceptan equivocarse. Que vuelven a empezar. Que comparten valores. Que trabajan desde el humanismo y el compromiso, impulsadas únicamente por la idea de que merece la pena intentarlo, de que los niños y sus familias son la mayor motivación. Este reconocimiento es también para mi equipo”.
Haciendo memoria de su trayectoria apuntó que su camino “comenzó con una convicción muy sencilla: la tecnología sólo tiene sentido cuando está al servicio de las personas. Eso lo descubrí hace unos años, el día en que conocí a una niña, a Daniela y a su familia. Por aquel entonces Daniela era una pequeña de 6 años que había perdido la capacidad de caminar a causa de un accidente de tráfico con tan solo un año. Cuando sus padres acudieron a mí en busca de una solución a su caso, yo estaba enfocada en la robótica industrial, pero pensé en todas las ‘Danielas’ del mundo y en sus familias, y me di cuenta de que no existía ningún desarrollo tecnológico enfocado a esa población infantil privada de la capacidad de caminar y abocada a ver el mundo desde una silla de ruedas”.
“En Marsi Bionics trabajamos para desarrollar exoesqueletos robóticos para niños que tienen discapacidad motora y si algo hemos aprendido durante todos estos años es que innovar no es construir máquinas sofisticadas ni tecnología extraordinaria. Innovar es abrir posibilidades donde antes parecía haber límites. Es ver oportunidades ante las dificultades”.
“Nuestro objetivo nunca ha sido desarrollar tecnología por la tecnología, sino algo mucho más ambicioso y mucho más humano: ayudar a que más niños puedan ponerse de pie, caminar, jugar… ser niños, al fin y al cabo. Algo tan sencillo que podemos dar por hecho, pero que para muchas familias representa toda una meta vital”.
“Cuando uno trabaja en algo así, descubre que el verdadero aprendizaje no viene del laboratorio ni de las horas invertidas en hacer realidad un prototipo. Viene de las propias familias. Esas que, como nosotros, vieron una oportunidad y una esperanza en este proyecto, y no dudaron en formar parte de él e ir de nuestra mano. Por eso le doy las gracias a esas madres, padres, hermanos y abuelos que conviven cada día con retos enormes y que, aun así, siguen apostando incansablemente por abrir nuevas oportunidades para sus pequeños y pequeñas. Y, por supuesto, gracias a los verdaderos protagonistas de todo esto, los niños, que diariamente nos demuestran una gran valentía para su temprana edad. Que nos recuerdan que para ellos estar de pie y avanzar unos pasos es lo más parecido a conquistar el mundo”.
“Ese es nuestro verdadero motor. La ilusión de estar construyendo algo tan importante para miles de familias. Y de ser conscientes de que, a través de la ciencia y la tecnología, estamos abriendo camino hacia una comprensión diferente de la discapacidad, desde un punto de vista más humano, que puede llegar a cambiar de forma radical la manera en la que se afronta su tratamiento”.
Adicionalmente remarcó que este premio tiene además un significado especial para ella por celebrarse en Castilla y León. “Nací en Valladolid y para mí existe una emoción añadida al recibir este reconocimiento en una tierra que conoce bien el valor del esfuerzo, del conocimiento y del trabajo constante. Castilla y León ha sido la comunidad autónoma cuya sanidad pública ha realizado la apuesta más firme por nuestra tecnología robótica. Y eso significa mucho más que incorporar una innovación. Significa entender que el sistema sanitario también puede ser motor de transformación. Significa apostar por una atención sanitaria que no solo trata, sino que amplía horizontes. Y demostrar que cuando la colaboración entre ciencia, tecnología y servicio público funciona, el impacto llega realmente a las personas”.
Elena García Armada dedicó un agradecimiento especial a los servicios de rehabilitación de los dos hospitales de Valladolid, León, Burgos, Segovia, Salamanca y El Bierzo por “incorporar y acercar esta tecnología a los más pequeños”. Y al consejero “por abrir oportunidades a este colectivo que tradicionalmente ha estado invisibilizado, que es la infancia con discapacidad. Porque esto no es una cuestión de números, es una cuestión de vidas y la mejora de una sola de estas vidas en cualquiera de estas provincias merece muchísimo respeto.”
“Vivimos un momento en el que hablamos mucho de innovación, de inteligencia artificial, de automatización y de avances tecnológicos. Y todo eso es importante. Pero quizá la pregunta más importante no sea qué somos capaces de construir. La pregunta es: ¿para qué lo construimos? Porque el verdadero progreso no se mide solo por la sofisticación de la tecnología. Se mide por la capacidad de generar oportunidades. Por la capacidad de devolver autonomía, dignidad y esperanza. Ese es el tipo de innovación en el que creemos. Una innovación que no deja a nadie atrás, que escucha, que transforma vidas, que llega a quienes la necesitan”.
Finalizó su discurso dando las gracias a quienes hacen posible que “la innovación tenga un rostro humano. Y gracias, especialmente, a todas las personas que nos recuerdan cada día desde su realidad por qué merece la pena seguir intentándolo”.