BURGOS
Los móviles con más «proyección»
Estudiantes de la UBU elaboran un proyecto en el que plantean un proyector portátil de menor tamaño que los actuales para poder conectarlo a cualquier smartphone / Tendría menor peso y su diseño sería más atractivo

Francisco Martín, Alvaro Ovejero, Adrián Tapia, Guillermo del Amo y David Villaporres, los creadores de Mazorka.-RAÚL OCHOA
Un proyector de tamaño reducido que se puede conectar al teléfono móvil. Esta es la base principal de un trabajo llevado a cabo por varios estudiantes de primer curso del Grado de Ingeniería Electrónica Industrial de la Universidad de Burgos (UBU). El planteamiento surgió dentro de la asignatura ‘Economía de la empresa’, en la que su profesora les propuso pensar en una idea para fundar una empresa virtual, siguiendo todos los pasos necesarios. «Teníamos que aplicar todos los baremos para ponerla en marcha, haciendo un plan de empresa y saber cómo es el proceso», indica David Villaporres, uno de los integrantes del grupo, añadiendo que la docente lo que pretendía era que, más que enseñar conocimientos teóricos, actuar con la práctica. «Quería que conociésemos el mundo de la empresa pero viendo las cosas que suceden en la realidad y lo que verdaderamente va a ser útil», afirma.
El concepto partió de su compañero Guillermo del Amo, al que también se unieron Francisco Martín, Álvaro Ovejero, Adrián Tapia y Adrián Ausín. Aunque en el mercado existen dispositivos parecidos, solo están destinados para utilizarse con marcas concretas de smarthpone. Por eso Guillermo expuso que su gadget fuera universal y que se pudiese usar con cualquier modelo y sistema operativo, siendo ésta una de las principales diferencias innovadoras.
Además, sería más cómodo y ofrecería un diseño más atractivo. En la elaboración del proyecto realizaron un lean canvas – una nueva herramienta para diseñar un modelo de negocio -, en el que desarrollaron un boceto muy general con las ventajas que ofrecería en comparación con los productos ya existentes, y las desventajas con las que se iban a encontrar.
«Fue una estimación de lo que era el proyecto, dividido en pequeños trabajos que luego fuimos uniendo», apunta David. Todos tenían claro en que el formato debería de ser llamativo y para su estética tomaron como referencia los altavoces Bluetooh. «Cuando un producto llama la atención físicamente atrae más a los clientes», reconocen al unísono.
Otra de las mejoras que incorpora es la posibilidad de escuchar el sonido a través de estos altavoces inalámbricos, ya que algunos teléfonos no ofrecen una buena calidad en este sentido. «Para rebajar su precio algunos smartphones llevan altavoces más mediocres y se reduce mucho la calidad del sonido», reflejan los estudiantes. Internamente funcionaría del mismo modo que un proyector normal. Llevaría un chip, el procesador, una lente de 10 aumentos, un ventilador y la batería, con una autonomía de hasta tres horas y media. También dispondría de un conector jack de 3,5 milímetros para la transmisión de información desde el móvil. Su precio total rondaría los 170 euros, algo más reducido que los modelos actuales, que sobrepasan los 200 euros. «Queremos ofrecer un producto no solo con mejores cualidades y más económico, sino que se pueda confiar en él gracias a una mejor calidad», apuntan.
Sin embargo entre las desventajas que se plantearon fue que deberían de invertir en I+D+I, porque tanto la lente como el ventilador, se tendrían que fabricar de un tamaño más pequeño, y habría que estudiar de forma detallada la manera de hacerlo, debido a que en la actualidad no están optimizados.
Otro de los inconvenientes con los que se toparon fue el hecho de que las marcas importantes del sector pudieran copiar su idea. «No podemos competir con ellas y si lo llevamos a cabo pueden hacerlo mejor que nosotros», subraya Guillermo.
En el plan de empresa reflejaron la subcontrata de la fabricación por parte de otra compañía, «de forma que nuestro esfuerzo se dedique al desarrollo de la idea», dejando para ellos la venta y distribución. Abrirían una tienda online y el producto lo ofrecerían a particulares y tiendas interesadas, con la intención de llegar a todo el mundo utilizando plataformas especializadas en comercio electrónico. Como estrategia comercial realizarían promociones de forma continua, dirigidas sobre todo a estudiantes y a docentes, y mostrarían rebajas en los precios dependiendo del número de piezas adquiridas.
Mazorka Company, nombre con el que lo han bautizado, simboliza la unión de los miembros (granos), necesaria para conseguir la fuerza de cada uno.
De momento no saben con seguridad que pasará con el proyecto, aunque les gustaría que no quedase en el olvido. Uno de los reconocimientos les llegó cuando su trabajo fue uno de los seleccionados en la pasada edición de los premios Semilla de Oro de Castilla y León, con el que consiguieron llegar a la final. Según Guillermo, si hubiese sido más fácil la habría puesto en funcionamiento. De hecho desde pequeño le corre por la sangre esa vena emprendedora. En realidad todos los integrantes del equipo coinciden en que estudian la carrera con esa idea, la de crear su propio negocio a la vez que hacen I+D. «En España está muy mal planteado porque si haces una ingeniería deberías de salir con tu propia empresa y aquí no se tiene esa mentalidad. Y en mi opinión no se debería hacer así», finaliza David.