Neurociencia sobre dos ruedas
Durante 80 días Sociograph medirá las emociones de un motorista en su viaje alrededor del mundo, algo que ninguna otra técnica de neurociencia había hecho hasta ahora.
El piloto Hugo Scagnetti con el dispositivo de la empresa palentina Sociograph Neuromarketing.-EL MUNDO
Qué emociones puede producir una tormenta en el Mar Egeo, alcanzar el Monte Olimpo, cruzar el Adriático, pasear por Ayllon, hablar con el Papa Francisco o comer un buen plato de pasta. Dice Hugo Scagnetti que «las cosas que captan mis sentidos, no se pueden plasmar en una foto».
Pues bien, sin querer corregir al protagonista de esta aventura, el piloto Hugo Scagnetti, la empresa palentina Sociograph Neuromarketing se ha propuesto medir todo lo que siente en cada instante de su vuelta al mundo, en moto y en 80 días.
Dice Elena Martín, responsable de Sociograph, que «es la primera vez que una empresa de Neurociencia hace un estudio de este tipo». No es para menos, porque la Neurociencia, que siempre se ha concebido como una ciencia de laboratorio, ha decidido, en esta ocasión, lanzarse a la carretera «para estudiar algo tan real como ir en moto alrededor del mundo».
Una idea posible gracias a la tecnología de esta empresa palentina que dispone de una herramienta única en el mundo, denominada Sociograph, capaz de medir el impacto de un estímulo a través de la actividad electrodérmica, es decir de la electricidad que se trasmite por la piel. Una tecnología que ya han probado en multitud de campos: para medir el nivel de atención en series de televisión, conciertos musicales o discursos políticos, para hacer test de productos en supermercados, e incluso en terapias de Alzheimer.
Y que ahora han decidido aplicar, de forma pionera, en un viaje alrededor del mundo, uniéndose a la aventura de Hugo Scagnetti que, el pasado 27 de mayo inició un viaje en moto que le llevará por Francia, Grecia, Turquía, Azerbaiyán, Rusia, o Estados Unidos. Viaje en el que moto y piloto están totalmente conectados gracias a la tecnología de 26 empresas. Una aventura que nace de la promesa de Scagnetti de dar la vuelta al mundo si volvía a caminar después de una lesión en ambas piernas. El objetivo, recaudar fondos y apoyar la investigación con células madre para la regeneración de tejidos. «Nos pareció una idea muy interesante y con un fin social muy importante, por eso decidimos apoyar el proyecto con nuestra tecnología», explica Elena Martín.
Para conseguirlo han tenido que adaptar su tecnología a moto y piloto y acoplarse perfectamente a las necesidades de movilidad del trayecto. Porque aunque ya contaban con un desarrollo tecnológico «que ya permitía cierta movilidad» para estudios en entornos reales como conciertos, salas de cine, supermercados o campos de fútbol, en este caso había que adaptarlo aún más.
Para ajustarse a las necesidades de este reto han diseñado un brazalete con electrodos que se coloca en la muñeca del piloto, bajo el guante de motorista. «Queríamos que el brazalete estuviese lo más integrado posible y que fuera lo menos aparatoso posible, para que Hugo pudiera conducir la moto, hacer fotos o grabar videos con total comodidad y sin tener que quitárselo». Por eso, en este caso, en lugar de colocar los electrodos en el dedo corazón y en el índice, como hacen habitualmente, Sociograph los ha colocado en el pulgar y en el tenar, justo donde se unen pulgar y muñeca, «para que Hugo tenga libres los dedos y pueda manejarlos libremente». Dos electrodos muy pequeños conectados en la mano que reciben sus sensaciones durante todo el viaje y que se han colocado en un sitio lo suficientemente sensible como para medir la electricidad de la piel y permitir además la movilidad completa de la mano.
La segunda parte ha consistido en el desarrollo de un «nano Sociograph» que va incorporado a la moto, una unidad central inalámbrica del tamaño de una cajetilla de tabaco, que se ha colocado bajo el asiento del piloto y que recibe todos los datos que registran los sensores.
Datos que, una vez recogidos, se envían vía wifi en tiempo real a la nube, para que «todo el mundo pueda ver, en todo momento, lo que está sintiendo Hugo».
Registradas han quedado así las sensaciones que le produjeron momentos clave como la visita al Papa Francisco o la llamada sorpresa del Rey Felipe VI, que dibujó en la gráfica una enorme curva ascendente. Gráficas que trazan curvas ascendentes o descendentes en función del nivel de adrenalina que le produce un determinado impacto y que, como curiosidad, siempre descienden al final de cada día, a medida que el cansancio va haciendo mella.
Todo puede contemplarse en tiempo real a través de la web. Aunque, como puntualiza Elena, lo que se ofrece en tiempo real es el dato «en bruto» del impacto emocional, la emoción que siente el piloto en cada minuto del viaje. Después, una vez concluido el periplo, los datos se estudiarán con más detenimiento porque, como explica Elena, midiendo la electricidad de la piel «podemos conocer el nivel de atención y de emoción», dos señales que hay que procesar después. Y que pueden llevar a conclusiones muy interesantes sobre la circulación y la seguridad vial, ya que, por ejemplo, se podrá ver qué impacto tienen las señales de tráfico y cómo afectan al conductor todos los elementos que se vaya encontrando en su ruta.
De momento con esta aventura de 37.000 kilómetros alrededor del mundo en directo, Sociograph vuelve a demostrar que su tecnología «tiene un montón de aplicaciones en el desconocido mundo de la Neurociencia». Tantas que, «todavía ni las hemos imaginado». Aunque no cabe duda de que ésta es «la más espectacular», porque les convierte en pioneros a nivel mundial en estudios de Neurociencia.