FÚTBOL / SEGUNDA RFEF
El Promesas, antagonista del primer equipo
Los de Javi Baraja han arrancado la temporada con seis puntos de nueve, nueve goles a favor y dos en contra, todo lo contrario que una primera plantilla de la que el año pasado eran un calco

El Promesas celebra uno de sus goles ante el Albacete B.
El fútbol no siempre entiende de inercias. Y el Real Valladolid Promesas está demostrando en este inicio de temporada que tampoco tiene por qué seguir el mismo camino que el primer equipo. Si el curso pasado ambos conjuntos parecían caminar de la mano, compartiendo malas dinámicas, resultados y sensaciones, este año el escenario es diferente. El filial de Javi Baraja ha comenzado con mucha más fuerza y, a estas alturas, está siendo una de las notas positivas dentro de la estructura blanquivioleta.
El Promesas suma 6 puntos de 9 posibles después de las tres primeras jornadas. Dos triunfos, ambos en casa y con goleadas, ante los que ha mostrado además una notable pegada: 3-0 y 6-1. La única derrota llegó en el desplazamiento a San Sebastián de los Reyes, donde cayó por la mínima, 1-0.
Los números reflejan bien el buen arranque: 9 goles a favor y solo 2 en contra. Un balance que habla de un equipo que está encontrando facilidad para marcar y que, al mismo tiempo, está mostrando solidez atrás.
La situación contrasta con la del primer equipo, que todavía busca encontrar regularidad y una dinámica positiva. No se trata de establecer conclusiones definitivas después de solo tres jornadas, pero sí de constatar un cambio respecto al pasado curso. Entonces, las dificultades del primer equipo tenían su reflejo también en el Promesas. Ahora, el filial ha conseguido desmarcarse de esa dinámica y construir su propio inicio.
Con Javi Baraja al frente, el Promesas ya ha dejado una primera señal: seis puntos, nueve goles y solo dos encajados para empezar un curso en el que, al menos de momento, el filial está dando mejores noticias que la primera plantilla. Todavía queda prácticamente toda la temporada por delante. Pero después de tres jornadas, el filial ya ha dejado claro que este año no quiere ser un reflejo de los problemas del primer equipo. Quiere ser, precisamente, la excepción.