FÚTBOL / AFICIÓN
Las peñas señalan como culpable a Escribá
Las Peñas del Real Valladolid ponen como máximo responsable del mal momento al técnico: «Todavía no sabe a quién poner ni dónde», resume la Peña Víctor Fernández

Fondo Norte durante un partido en Zorrilla.
El mal inicio de temporada del Real Valladolid ha abierto, apenas seis jornadas después, el debate sobre las responsabilidades de una situación que vuelve a generar preocupación entre la afición. Cinco puntos de dieciocho posibles, un equipo que no termina de encontrar una identidad y, sobre todo, unas sensaciones que recuerdan demasiado a la temporada pasada han hecho que las peñas blanquivioletas empiecen a señalar responsables. Y, entre todos los nombres propios que aparecen en sus valoraciones, el de Fran Escribá es de los que más se repite.
Las críticas al entrenador apuntan fundamentalmente a la falta de una idea reconocible, a la gestión de la plantilla y a la incapacidad para encontrar soluciones durante los partidos. «El entrenador vive una realidad paralela a la situación y juego del equipo», apunta la Peña Real Valladolid en Madrid, mientras que la Peña Blanquivioleta Villalón de Campos habla de un equipo «blando, sin carácter, poco fútbol y demasiados errores atrás» y considera que, si la situación no cambia, habrá que plantearse «un cambio de rumbo».
En términos similares se expresa la Peña Mendilibar, que asegura estar «harta de que nos vendan humo y de no dar el nivel» y lamenta que «no se juega a nada». Para esta peña, la situación está provocando incluso que se pierdan las ganas de acudir al estadio: «Esperemos haya una reacción ya. Están poco a poco echando a la afición».
También aparece de forma recurrente la crítica a las decisiones de Fran Escribá a la hora de configurar y gestionar el equipo. «Seguimos sin jugar a nada, motivación cero, y un entrenador que todavía no sabe a quién poner ni dónde», señala la Peña Víctor Fernández. En la misma línea, el Fan Club Real Valladolid en Canadá considera que «tanto jugadores como entrenador tienen la culpa», señalando a los primeros por la falta de juego, motivación y lucha y al técnico por «no saber hacer ni cambios ni nada».
Más contundente es la valoración de la Peña Venteña, que sitúa al entrenador y al director deportivo, Víctor Orta, como «los máximos culpables»: «Escribá por no saber cómo hacer jugar al equipo, y Orta por ser quien ha traído al entrenador». RV Promesas coincide en esa doble responsabilidad y pone el foco en un dato especialmente preocupante: «Escribá lleva 8 meses sin ganar fuera de casa», al tiempo que cuestiona que los fichajes realizados por Orta encajen con la propuesta futbolística del técnico.
La Peña Carlos Suárez va incluso un paso más allá en su diagnóstico y considera que «el ciclo del entrenador está agotado». Desde esta peña entienden que, después de una temporada anterior complicada, la mala dinámica y una planificación deportiva que no ha respondido a las expectativas han ido apagando la ilusión con la que comenzó el curso. Su conclusión es la necesidad de «un cambio de rumbo, nuevas ideas y aire fresco».
Más allá de Escribá, las peñas amplían el foco de las responsabilidades. Verdejo Blanquivioleta apunta a «directiva, cuerpo técnico y jugadores», mientras la Tiburones del Pisuerga cuestiona la planificación de Orta y el hecho de haber construido un bloque que, a su juicio, «no responde a las necesidades del entrenador». Sentimiento Traspinedo critica el bajo nivel económico de los últimos proyectos, la salida de jugadores y la ausencia de referentes, y considera que no se puede mantener en estas condiciones ni al entrenador ni a la secretaría técnica. Cuenca de Campos Blanquivioleta señala a la propiedad, los «fichajes de saldo» y la repetición de errores.
Por su parte Mario Puertas, presidente de la FPRV también ahonda en la cruda realidad pucelana: «El Real Valladolid atraviesa un momento que evidentemente, preocupa. Los resultados y sobre todo las sensaciones del equipo están por debajo de lo que todos esperábamos. Es comprensible que un proyecto necesite tiempo y que existan limitaciones y decisiones difíciles, pero también creo que ha llegado el momento de dar un paso adelante en esa toma de decisiones. El equipo necesita recuperar competitividad después de 8 meses sin ganar a domicilio, recuperar la ilusión y conexión con su afición. No se trata de buscar culpables, sino de encontrar soluciones y conseguir el objetivo que el propio club daba ante la nueva temporada: Ser competitivos y hacer que nos sintamos orgullosos».
El denominador común, por tanto, es la preocupación. Las peñas no encuentran en este inicio de temporada la reacción que esperaban después del nefasto curso anterior. Cinco puntos de dieciocho posibles han vuelto a encender las alarmas y han generado la sensación de que los problemas del pasado no se han corregido, si no que se han incrementado. Más allá de un responsable concreto, las opiniones recopiladas reflejan la necesidad de que el club tome decisiones, sea competitivo y vuelva a conectar con una afición que, está con el equipo allá donde va.
Por otra parte, la Peña Medio Quiñón amplía el abanico y da su punto de vista sobre la actualidad del club: «No tenemos estilo como club, véase el Athletic Club que se basa en cantera, más cercano tenemos el Mirandés que se basa en que sus jugadores luchen y lo entreguen todo... ‘los jabatos” los llaman. Esa identidad no se ha construido nunca por nadie después del añorado Don Gonzalo Alonso de Paz, en paz descanse. En corto plazo hemos hipotecado el futuro con fichajes fallidos que después tenemos que pagar para que se marchen. Pienso que tenemos plantilla para estar entre el sexto y el 12 de d la tabla, pero Escribá no puede estar al mando de esta plantilla. Orta otra vez ha fracaso y no es opinión, son datos. A futuro cuidar la cantera con planes de carrera de los jugadores con más calidad, véase si tenemos a Arco, Galdeano y Aranda como centrales de futuro... no fichemos a nadie en esas posiciones para dar paso a éstos».