El cerrojo argentino
El club firma a Lavagnino por dos temporadas para formar pareja en la portería con Aceves / «Mis mejores virtudes son el juego con los pies, el juego aéreo y los achiques»

El nuevo portero blanquivioleta Lucas Lavagnino, en Urueña.
El Real Valladolid ya cuenta con su jugador número 34 con contrato. En este caso no cabía preguntase si era necesario, pues se trata del segundo portero, que pugnará con Aceves por hacerse con la titularidad. El club entiende que ningún portero del Promesas está preparado para dar el salto, si es que lo acaba dando.
Lucas Lavagnino firmó con el club pucelano y lo hace por dos años, en lugar de los tres que ambas partes tenían fijadas durante las negociaciones. El meta permaneció dos días en la ciudad antes de que su contratación y se hiciese oficial. La demora en la rúbrica se debe a que en este tiempo cambiaron varias condiciones para cerrar un acuerdo comunicado en la mañana del viernes. También hubo conversaciones y ajustes entre el Real Valladolid y River Plate, club que ostentaba la propiedad del guardameta.
Lavagnino se incorporó a los entrenamientos y viajará hoy a Gijón para disputar con el cuadro blanquivioleta el último amistoso, de no mediar un cambio de planes. El jugador se presentó a la afición pucelana mediante las redes sociales del club, que eligió el castillo y la muralla de Urueña como escenario.
«Lucas Lavagnino es un arquero al que le gusta la competición. No le gusta regalar nada. Si puede dejarlo todo en cada partido y cada entrenamiento, lo va a hacer».
El autor de estas palabras no es ningún dirigente del club, sino el propio jugador, que habla de sí mismo en tercera persona, como Julio César (el emperador romano, no el portero brasileño).
Lavagnino afortunadamente se pasa a la primera persona del singular cuando se le pregunta qué conocía del Real Valladolid. «Ya desde chico miraba a los jugadores que estaban antes, en Primera, con el FIFA, con la Play, y de mirar los partidos de Messi».
El arquero eligió este club «por su historia y por lo grande que es. Algo que me llamó la atención mucho es la hinchada que tiene. Estoy muy contento de estar aquí».
Lavagnino se analiza de esta forma: «una de las virtudes que tengo es el juego con los pies. También el juego aéreo y los achiques».
Sus objetivos para esta temporada pasan por «primero, intentar enfocarme lo antes posible en el club, adaptándome a una aventura nueva. Quiero dejar lo mejor de mí en cada entrenamiento y cada partido».
El argentino ve así Valladolid: «Por lo poco que recorrí, es una ciudad hermosa. Lo vi también en las fotos por internet. Es muy linda la ciudad».
eMERCADO. Con este fichaje, el club queda a la espera de firmar un central, con el españolista Miguel Rubio como el mejor colocado, y uno o dos extremos (dependiendo de las salidas), que aporten velocidad y desborde, cualidades que no adornan a casi ninguno de los actuales. Alejo sigue de lateral.
Con estos dos o tres fichajes, el número de futbolistas en plantilla ascendería a 36 o 37, con la obligación de deshacerse de once o doce antes de un mes. Será difícil que todos encuentren acomodo y en el club no hay nervios por este problema, pero sí mucha inquietud.