¿Querrán esta vez los señores?
Un equipo blanquivioleta que parece elegir los partidos en que compite recibe al fortísimo Éibar después del ridículo de León, con la urgencia de alejarse lo antes posible de los cercanos puestos de descenso

Los jugadores blanquivioleta escuchan las críticas de su afición en León.
Por favor, lea el titular como si un mayordomo inglés de finales del XIX preguntase a los señores de la casa y sus visitas si tomarán el té en el salón verde o el rojo. Con cierta displicencia y sin mirarle a la cara, los dueños de la mansión responderán al sirviente.
Spoiler evidente. El mayordomo es el aficionado del Real Valladolid; los señores de la casa, los jugadores blanquivioleta; los invitados, el rival; el salón verde, salir a ganar; el rojo, pasearse y perder.
A estos hemos llegado tras 38 jornadas de ¿competición? por mucho que Escribá, la tercera ama de llaves de esta mansión ingobernable, intente cubrir con una capa de vaselina la evidente dejadez selectiva de su equipo para competir. Porque el Pucela elige escenarios y suele hacerlo con la clasificación en la mano. Si se quema cuando se acerca al fuego del descenso, da un respingo, compite y gana. Si ve lejana la amenaza de arder, tiende a la pereza y la somnolencia.
Se puede jugar mal, no acertar con el pase ni con el tiro, equivocarse en un marcaje, hacer mal un desmarque, fallar en un regate... pero lo que es impresentable es no disputar un balón dividido, defender andando, ser incapaz de esforzarse para sacar una pelota jugada, no correr, no colocarse en la zona del campo donde ha dicho el entrenador. Y que no pase nada.
Pues pasa. Lo primero que pasa, es que después de la temporada de mayor ridículo del equipo en su historia, llega otra que casi la iguala, en una división menor. Y pasa que no hay carácter para abandonar el hoyo, ni ambición para querer sumar una victoria después de otra. El hecho de que un recién descendido sea el equipo que lleva más tiempo sin hilar dos seguidas (desde las dos primeras jornadas) con una plantilla de presunta calidad media-alta en la categoría, habla de su dejadez.
Esta jornada la visita el Éibar: seis victorias y un empate en los siete últimos partidos. A algunos en el vestuario del Pucela les deben parecer una panda de destajistas explotados. ¿Qué es eso de ganar tan seguido? Al mediocre, la meritocracia le causa el mismo efecto que a Drácula los ajos.
El mayordomo, o sea, la afición, tiene en la noche del lunes la oportunidad de pronunciarse. Dejemos la chorrada de que hay que pitar al final, porque con este equipo no funciona. Sólo se activa con la presión. Si su entrega es la vista ante el Cádiz o incluso ante el Burgos, con el que no mereció perder, hay que animar lo más posible. Pero si se arrastra por el campo como en León, Zorrilla debe sonar como si tocasen AC/DC. Es la única forma de despertar a este Real Valladolid que ha hecho de la ley de mínimos su constitución.
Da igual la alineación, da igual quiénes salgan para hacer los cambios, da igual el dibujo táctico. Lo único importante es que si el Real Valladolid no compite contra el que probablemente sea el equipo más en forma de la categoría, puede acabar como trofeo colgado de la pared. En Éibar se fabrican las mejores escopetas de España.
Perder dándolo todo duele, pero es asumible. Perder como ante la Cultural es para multa colectiva. Incluido un técnico que no supo cambiar el sesgo del partido pese a ver la hecatombe desde el principio.
Un posible once inicial pucelano ante el conjunto guipuzcoano es el formado por Aceves en la portería; Alejo, Tomeo, Torres y Clerc en defensa; Juric y Ponceau en el mediocentro; Federico y Biuk en los extremos; Chuki de mediapunta y Latasa como delantero centro.
Escribá puede introducir varios cambios respecto a esta alineación pero, salga quien salga, los elegidos deberán decidir si toman el té en el salón verde o el rojo. Y como estamos en España y no en Inglaterra, es de desear que, si escogen el carmesí, el mayordomo les plante la bandeja en toda la cara. Metafóricamente, of course.
JORNADA PROPICIA
El Real Valladolid cuenta con opciones de relajarse si mira la clasificación, pues no ganó ninguno de sus perseguidores. Empataron Mirandés (igualó un 0-2) y Huesca (hizo el 1-1 en el minuto 90). Perdieron Cultural, Cádiz y Zaragoza. Si al Pucela le da por ganar al Éibar, se alejará a nada menos que ocho puntos del descenso, que sigue marcando el Zaragoza con 34. Con el triunfo adelantaría también a la Real Sociedad B.