El último servicio de Moro
Ronaldo intentará traspasar al jugador antes de vender el club para hacer caja y paliar en parte las pérdidas por no haberse deshecho del Real Valladolid en Primera
La plantilla quedará desmantelada de piezas clave
Raúl Moro celebra uno de los goles marcados en esta temporada.
Los propietarios del Real Valladolid están dispuestos a realizar su canto del cisne antes de vender el club, de forma que con el dinero obtenido esta temporada por los traspasos de jugadores palien en parte el revés de no vender un club de Primera, sino de Segunda, con la consiguiente merma de ingresos. Si no se vende un club por 80 millones pero sí por 40 y se pagan algunas decenas más que hay en caja, el golpe se amortigua.
¿Y qué pueden liquidar en Zorrilla, en esta ceremonia de desmantelamiento ejercida desde el principio de temporada?
Tras las salidas especialmente de Boyomo y Juma, sin olvidar las de Monchu, Rosa y Kike, la respuesta es evidente. El jugador en el que puede estar interesado el mercado general de equipos de nivel medio es Raúl Moro, el único salvable esta temporada en calidad y capacidad de decidir partidos.
El catalán ya estuvo a punto de salir en enero al Ajax, en esta operación de desarbolamiento deportivo de la entidad, llevada a cabo desde el inicio de la Liga por Ronaldo y sus compañeros de aventura en el Pucela, para obtener liquidez a costa de calidad sobre el campo. Si el catalán no se marchó, fue porque estaba lesionado.
Ahora que está recuperado, vuelven los movimientos. Esta vez, la excusa del club es perfecta: ‘Moro es un jugador de Primera y no podemos retenerlo en Segunda aunque queramos’. La frase, aún no pronunciada pero que puede sonar como un mantra en lo que queda de temporada y durante el verano, es falsa pero se intentará colar como buena.
Equipos como Almería o Granada han sabido conservar jugadores importantes en sus plantillas pese al descenso. Los primeros retuvieron a Luis Suárez y los segundos a Boyé. Y Uzuni dejó Los Cármenes en enero, cuando el Austin americano pagó su cláusula de rescisión.
Moro firmó el pasado verano por cuatro temporadas, hasta 2028, cuando fue ejercida su cláusula de compra sobre la Lazio por 2,5 millones. Por cierto, el aún director deportivo, Domingo Catoira, se lo pensó porque no lo veía muy claro.
Ahora está en conversaciones con su íntimo amigo Braulio Vázquez, director deportivo de Osasuna y ex del Real Valladolid, por si el jugador puede recalar en el club pamplonés. Habrá que ver si los contactos son una forma de ayudar el rojillo al blanquivioleta a poner al jugador en órbita para activar su venta y aumentar su cotización, o bien el interés de Osasuna es real.
Moro tendría hueco en los extremos de la plantilla navarra. Bryan Zaragoza vuelve al Bayern tras su cesión. Su ficha completa es demasiado alta para los de El Sadar. El ex albivioleta Jose Arnáiz también acaba contrato en Pamplona y no se le ha ofrecido renovar.
La subasta comenzará posiblemente en los 10 millones que el Pucela pidió al Ajax por el jugador en enero, pero el suflé se irá rebajando con el tiempo. La cotización de Moro es de 5 millones, según Transfermarkt, y la operación podría cerrarse en siete u ocho. Esta última cifra marca el récord de gasto de Osasuna, pues fue lo que costó el delantero Budimir. A favor de Moro está su edad (22 años) y el hecho de haber demostrado que es jugador de Primera División.
Mientras, el futbolista está tranquilo y desde su entorno aseguran que no va a dar ningún paso para provocar su salida, sino dejar que los hechos fluyan. No le hará falta subirse al escaparate. Ya se encargan Ronaldo y sus compañeros de aventura de colocarlo. Y en la zona central, pese a que sea extremo.