BALONCESTO
Real Valladolid Baloncesto: la 'revolución' costará dinero si no hay dimisiones
El fracaso provocado por el descenso a Segunda FEB obliga a múltiples cambios estructurales
Problemas añadidos: el director general Enrique Peral, gran señalado, tiene un año más de contrato, la deuda es superior a los 600.000 euros y habrá que pagar indemnizaciones por despidos (Pepe Catalina)

El banquillo del UEMC Real Valladolid, abatido tras el descenso.
So o arre. Esa es la cuestión para el Real Valladolid Baloncesto, en breve de re regreso a la matriz original del CB Ciudad de Valladolid. El ‘so’ significaría la desaparición no solo del baloncesto de élite en la ciudad sino enterrar para siempre o al menos para muchos, muchos años, la posibilidad de tener baloncesto profesional en una ciudad de baloncesto como es Valladolid. El ‘arre’ significaría en cierto modo una huida hacia adelante por el agujero económico originado en estas últimas campañas en las que se pecó de un presupuesto irreal, con gastos posiblemente hasta incluso contemplados en el peor de los casos pero con ingresos mal planificados y a la postre no cobrados.
AGUJERO DE 600.00EUROS. La pregunta es obligada. ¿Y ahora qué? ¿Cómo sobrevivir en la Segunda FEB (antigua LEB-Plata), o lo que es lo mismo, la tercera categoría del baloncesto español, a camino entre lo profesional y lo semiprofesional, con un baloncesto muy diferente en calidad, repercusión mediática y por tanto de captación de recursos con un agujero económico superior a los 600.000 euros. Difícil, para muchos imposible, aunque para pocos, posiblemente para los que están, para los que mandan, en su haber están ellos de flotadores, los llamados ‘16’, muchos de los cuales han avalado y sujetado con sus aportaciones dinerarias gran parte de esa deuda. Un dinero en el capítulo de deuda que podría llegar a ser hasta recuperable si en un futuro el club, como es su deseo, se convierte en Sociedad Anónima Deportiva, una guerra todavía por lidiar y que necesita de un empujón por parte de las administraciones.
PURGA OBLIGADA. El descenso a Segunda FEB invita a la purga, limpiando y purificando el club quitándose lo innecesario. Y no solo por tener que hacerlo en una categoría con otras necesidades muy diferentes a las de la Primera FEB sino también como obligado y necesario ejercicio de responsabilidad tras el fracaso mayúsculo de un proyecto construido para pujar por el ascenso. No hay otro camino para intentar convencer otra vez a aficionados y patrocinadores, a los mismos que años atrás, con motivo de la refundación del club tras la trágica desaparición del CB Valladolid, ahorcado por las deudas, ya fueron recuperados a base de mucho pico y pala para la nueva causa de las ardillas. Pero eran otros tiempos y había otras necesidades e incluso otra filosofía.
La necesidad de depurar responsabilidades es obligada tras el fracaso deportivo y económico.

Pepe Catalina,director deportivo del Real Valladolid Baloncesto.
CATALINA, SEÑALADO, CON LA CRUZ PUESTA. Pepe Catalina esta señalado. Su fracaso en lo deportivo por la incapacidad para diseñar una plantilla competitiva con el mismo presupuesto (eso vendieron) que la temporada pasada, con cuatro entrenadores (Paco García al que hubo que pagar indemnización por la rescisión de su contrato, Lolo Encinas, Iñaki Martín y Alejandro Paniagua). Un desastre mayúsculo con entradas y salidas también de jugadores, con lesiones pero también con fichajes erróneos, con gatos por liebres, y con un equipo que acabó partido por la mitad provocado con tanto vayvén.
Su último y calamitoso despropósito fue el despido de Iñaki Martín a tres jornadas para el final dando las riendas a Paniagua, un técnico sin ninguna experiencia. Cierto es que Iñaki Martín había perdido el control y el respeto del equipo y su despido se fraguó tras el ridículo en Oviedo y lo que pasó en el viaje de vuelta en el autocar cuando solo un día antes él mismo pidió reunirse con el club para que le apoyara públicamente en una reunión clandestina sin todas las partes presentes.
El desastre deja marcado y sentenciado al director deportivo, por otra parte con un elevado sueldo. De momento no ha presentado su dimisión pese al manifiesto fracaso y por tanto su cese acarrearía también un coste (otro problema añadido) en forma de indemnización al tener un contrato indefinido. En Segunda FEB un director deportivo con su sueldo y con solo esas funciones (las concernientes al primer equipo) no tiene cabida.

Jesús Zarzuela y Enrique Peral en la presentación de las nuevas equipaciones del UEMC Real Valladolid Baloncesto. /
ENRIQUE PERAL...CON UN AÑO MÁS DE CONTRATO. Pero la parcela deportiva no es la única en tela de juicio. Sin profundizar aún en otras parcelas (administrativa, médica , cantera, escuela...) que también serán fruto de esa purga obligada de tener que volver a empezar en otras condiciones, la dirección general, focalizada en la figura de Enrique Peral, también ha quedado retratada, cuestionada y señalada al ser, a fin de cuentas, el primer y gran responsable, con sueldo (elevado) del club. Un 'regalo' heredado del Real Valladolid CF, que ha fracasado.
La continuidad del director general no tiene sentido. Su salida también se hace obligada en una economía de guerra y más ahora que su contrato ya no es avalado ni costeado por el club de fútbol. Independientemente de que el cargo le quedara grande, visto lo visto, en un campo, en un mundo, el del baloncesto, totalmente desconocido para él pese a sus raíces.
Pero... hay un problema añadido que nadie sabía y que nadie comunicó, ni desde el fútbol, opaco como siempre, ni desde el baloncesto, obligado a ese silencio.
Enrique Peral, que llegó con una excedencia de Renault, tiene un año más de contrato. Sí, ver para creer. La lógica invita a la dimisión. Y los movimientos de reconstrucción del club dependen en buena parte de su salida pactada. Tiempo al tiempo. En Segunda FEB un director general con su sueldo no tiene cabida.