BALONCESTO / PRIMERA FEB
El Real Valladolid Baloncesto, cuesta abajo y sin frenos
Vuelve a ser ridiculizado en otro ejercicio de incapacidad, esta vez lejos de casa, en Sevilla, a manos del Betis (89-59) / El equipo de Lolo Encinas llegó a perder por 36 puntos y la valoración entre uno y otro equipo se fue hasta los 85 puntos (125-40) de diferencia

De Bisschop puja por un balón con Mike Torres ante la mirada de Demers.
¡Presidente, tenemos un problema! Más claro y más alto no se puede decir. El UEMC Real Valladolid Baloncesto es una caricatura. Una vulgar caricatura que queda a merced de la pleitesía, condescendencia, piedad y el estado de apetito de cualquier rival cuando tiene ya la tripa llena.
El Real Valladolid no juega, sufre y deambula por el campo como si se tratara de un equipo de inferior categoría. Y eso que poco tiempo atrás, tras el cambio y la 'jubilación' del díscolo y entrenador políticamente incorrecto Paco García, se vendió un proyecto muy diferente al que deambula, al que se arrastra por las canchas en lo que va de campaña.
Deportes
Un decrépito Real Valladolid Baloncesto vuelve a naufragar sin remisión en Pisuerga
Guillermo Velasco
Si ante San Pablo Burgos parecía que el equipo había tocado fondo con un ridículo impensable en el que la derrota por 31 puntos tuvo la venenosa guinda añadida de... ¡¡¡73 puntos!!! de diferencia de valoración entre uno y otro equipos, donde ambos equipos han sido construidos y diseñados para pujar por el ascenso (sí, ambos), en Sevilla el camino fue el mismo. Sin respuesta, sin despertares, sin actitud, sin oficio, sin capacidad.
El UEMC Real Valladolid, cuesta abajo y sin frenos, volvió a ser apaleado esta vez por un Betis infinitamente superior en calidad, físico, trabajo táctico y... deseo. Fue un coser y cantar, otro coser y cantar para un rival del UEMC Real Valladolid. Un Betis, que aún perdiendo a uno de sus mejores jugadores por lesión, Cvetkovic, a las primeras de cambio, no tuvo ningún problema con su profundidad de banquillo para bailar con canastas regaladas (el sentir de una defensa inexistente) a su rival. Así, tras el triple de Demers (el americano que ha venido a sustituir a Hoover) que puso el marcador en un 2-3 de inicio, el Betis, sin compasión puso la directa aprovechando la incomprensible falta de intensidad defensiva de los blanquivioleta, ayer de blanco con su segunda equipación.

El Betis se hace con un rebote ofensivo ante el UEM Real Valladolid Baloncesto
El cúmulo de errores cayendo una y otra vez en errores impropios, en puertas atrás (inaudible), en los bloqueos directos y ante cualquier simple finta, llevó a que el Betis, al tran tran abriera la primera brecha al término del primer cuarto a la espera de lo mejor (28-16). Solo era un adelanto del camino de espinas. Porque el inicio del segundo acto dejó aún más retratado a un equipo sin alma en el que a falta de variantes y respuestas desde el banquillo optó a hacer la guerra cada uno por su cuenta. Al descanso el Real Valladolid estaba una vez más muerto. Inaceptable y difícil de creer (49-25).
¿Los últimos minutos de Atencia?
Porque cuando al descanso el partido está ya visto para sentencia, todo cambia y la realidad, la terrible realidad que asola al Real Valladolid muta para ver un partido diferente esperando que el dedo pulgar acusador del Betis apunte hacia arriba.
El intercambio de canastas en el tercer acto solo beneficiaba a un Betis que optó por repartir minutos y esperar que el final llegara cuanto antes. Con 30 puntos abajo (60-29; ver otra vez para creer) cuando quedaba más de un cuarto para finalizar hizo que el camino de penitencia del UEMC Real Valladolid fuera un auténtico suplicio. Y es que prácticamente olvidándose de jugar con sus interiores su única vía de escape hacia canasta era a través de la anarquía en el lanzamiento de triples, al tun tun.
¡85 puntos de diferencia en Valoración de uno y otro equipos!
El acierto de Kovacevic y Demers en momentos puntuales fue un pírrico oasis en la infinidad del desierto. Porque el Betis, a lo suyo y pese a haber bajado una marcha, siguió a aprovechándose de la paupérrima defensa (por llamarla de alguna manera) de un alicaído Real Valladolid, sin dirección, sin capacidad de reacción y totalmente a la deriva (89-59).