Lápiz y papel

A una semana del arranque de la Liga Asobal el Ademar de León, rival en la tercera jornada, saca los colores a un Recoletas desdibujado, impotente, descompuesto y sin soluciones

Diego Camino saca provecho en una situación abierta ayer en Nava ante la defensa del Ademar de León.-AMADOR MARUGÁN

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Guillermo Velasco
Valladolid

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El primer derbi de la temporada, de nuevo en la Copa de Castilla y León y por primera vez en las semifinales de la Copa de Castilla y León y no en la final, obliga a tomar notas al nuevo Recoletas Atlético Valladolid del debutante Óscar Ollero. Un equipo plano, totalmente plano, que bailó al son que dispuso un Ademar León infinitamente superior a pesar de las importantes bajas en la primera línea como era Vieyra y Acacio, ausentes por lesión.

Los dos duelos del conjunto vallisoletano disputados en las últimas fechas ante rivales de rango inferior como eran BMZamora y Villa de Aranda no hicieron sino adelantar lo que se vería ayer en Nava de la Asunción. Un equipo, todavía en fase de pulimento, sin chispa, con un más que clara crisis de identidad de saber realmente a lo que quiere jugar. La línea continuista tomada por Óscar Ollero cogiendo el relevo en el banquillo dejado por David Pisonero, no se vio ayer por ninguna parte. El protagonismo de los extremos, en especial mirando a la derecha a Jorge Serrano, brilló por su ausencia. El juego tradicional de Valladolid, con el pivote, apenas existió en buena parte por el buen trabajo defensivo del eje central leonés con Carou, Jaime Fernández y Juanjo Fernández vigilando, cerrando y anticipándose tanto al ‘gigante’ francés Dourte como a Álvaro Martínez.

Sin conexión con el pivote y sin lanzamiento exterior, con Río, Patrianova y Víctor Rodríguez caricaturizados a la mínima expresión, el Recoletas Atlético de Valladolid quedó marcado desde los primeros compases. El Ademar, fiel al estilo ‘made in Cadenas’ tan solo tuvo que activar su juego defensa-portería para ‘volar’ en contraataque. Así, con los extremos leoneses haciendo estragos (Jaime Fernández, Mario López y Carrillo), la brecha se abrió con desventajas en torno a los cuatro goles (2-6, 3-7, 7-11) para legar al descanso con un 9-12 para los de Manolo Cadenas.

En la reanudación el Recoletas, visiblemente atascado en ataque y tan solo con el veterano Diego Camino como casi única solución en situaciones de 1x1 abiertas, el partido se rompió definitivamente a los diez minutos de juego cuando el Ademar se puso 16-22 con el pivote Marchan de principal estilete.

Nada cambió. El tiempo muerto solicitado por Óscar Ollero no aportó soluciones. La defensa 5-1 no hizo sino crear un agujero en el centro con un Dourte vendido y Patrianova lento y perdido. El Ademar, a lo suyo, sin dejar de correr, aumentó las diferencias aún en situaciones de inferioridad numérica. Incluso solo con cuatro jugadores en cancha por doble exclusión se permitió el lujo de empatar el parcial (2-2) en pleno desconcierto vallisoletano.

Lápiz y papel para un Recoletas que necesita la aportación de una primera línea, ayer dormida en los laureles. Un dato, que el pivote cubano Ramos apenas dispusiera de tres minutos de juego y con todo el pescado vendido, dejó muy claro la apuesta de Ollero por su ‘gigante’ Dourte, ayer con mayor presencia en ataque aunque todavía verde atrás, y por el joven Álvaro Martínez, que con su aportación logró salvarse del naufragio general. Una derrota abultada a siete días del arranque liguero precisamente en Nava (25-36) que obliga cuanto menos a la reflexión.

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OLLERO,CAUTO . El técnico del Recoletas analizaba el partido. «En la primera parte hemos competido pese a los muchos lanzamientos errados que no deberíamos tener. En la segunda intentamos probar cosas, cambiar la defensa para buscar pérdidas de balón de Ademar. Pero el pivote, Marchán nos ha matado. Ha habido momentos que nos quedábamos detrás de él. Tendremos que hacer las cosas lo mejor posible para el próximo partido ante Nava, que ya es de Liga».