Diario de Valladolid

¿Renovación de votos o divorcio?

El más que evidente desencuentro entre el presidente del Carramimbre Ciudad de Valladolid, Mike Hansen, con su efervescente entrenador Paco García condiciona el futuro del club

Rostros serios y distante tanto del presidente Mike Hansen como de Paco García en el homenaje al técnico por su partido número 1.000.-PABLO REQUEJO

Rostros serios y distante tanto del presidente Mike Hansen como de Paco García en el homenaje al técnico por su partido número 1.000.-PABLO REQUEJO

Publicado por
Guillermo Velasco
Valladolid

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Apenas dos días después de echar el telón el Carramimbre Ciudad de Valladolid a la temporada, la caja de las dudas o más bien dicho ‘la caja de Pandora’ se abren casi por inercia. Y es que cuando alguien ha realizado una acción que ha enfurecido a otra persona, acarreando sobre el tapete conflictos y problemas, decimos que ha abierto la caja de Pandora. Y ahora mismo la relación entre el presidente del club carmesí Mike Hansen y el entrenador del equipo Paco García no existe o cuanto menos está totalmente deteriorada. Un hecho irrefutable lo avanza todo. Presidente, más ocupado que nunca y entrenador, más inconformista que nunca, no se hablan desde la reunión de directiva del pasado 6 de febrero en la que saltaron chispas cuando se notificó al técnico que no se reforzaría al equipo para el tramo final de campaña pese a que era algo que estaba acordado y… presupuestado inicialmente.

Hoy Paco García pasará revista en rueda de prensa a una temporada que concluye, a pesar de los pesares y a pesar de todos los condicionantes que han rodeado al equipo (presupuesto, lesiones, desencuentros, fugas…) con la calificación muy cerca del sobresaliente. Y en dicha rueda de prensa, de forma obligada, saldrá a colación su continuidad o no continuidad, una piedra que sigue ‘arrojada’ en el tejado del club y cuya respuesta dependerá no sólo de la posible propuesta formal al entrenador, a día de ayer todavía no presentada oficialmente, sino también del proyecto ideado para la temporada que viene.

1. Paco se queda, problema. Paco se va, problema . Tal y como está la situación, si Paco García no continúa, el club tendrá un problema. Y paradójicamente, salvo que el presidente dé un paso al lado, poco probable, si Paco García continúa como entrenador del equipo el club también tendrá un problema. Camino sin retorno o camino pedregoso ya de salida. Porque el desgaste sufrido en una relación que afecta también familiarmente, es muy grande, demasiado quizás. Existe un claro enrocamiento que dificulta en estos momentos el poder cerrar esa amenazadora ‘Caja de Pandora’ por la exigencia extrema de una parte y la dejadez de la otra. Porque a fin de cuentas el tiempo es igual de valioso para ambas partes como anunció el entrenador a bombo y platillo en una de esos desplantes políticamente incorrectos llenos de verdades que acaban escociendo más de la cuenta.

2. Peligro de desbandada . El Carramimbre ha cerrado el curso 2018-2019 y el proyecto del próximo año está cogido a estas alturas del calendario y por primera vez desde el nacimiento del club, con alfileres. Ningún jugador de la actual plantilla ni del cuerpo técnico (al menos hasta ayer) tiene una oferta de renovación en firme sobre la mesa. Y las negociaciones no serán fáciles, todo lo contrario, si se cierne a su planteamiento inicial de aumentar un 10% el presupuesto de la próxima temporada. Y todo porque los jugadores de la actual plantilla, en su gran mayoría (al menos sobre los que se tiene intención de renovar), han experimentado una más que evidente revalorización en sus cachés. Cabe recordar que uno de los grandes valores de la dirección técnica del club ha sido el poder convencer a jugadores por 1.000 euros al mes, por 500 o incluso por 250. Y ninguno de estos, que los hay, seguirá en estas condiciones económicas o ni siquiera parecidas.

3. Los riesgos de la economía de guerra. El club, pese al más que meritorio trabajo de su equipo directivo, totalmente altruista, sigue sumido en la economía de guerra. El negro pasado del baloncesto en la ciudad sigue pesando al igual que la eclosión de otros equipos de elite en la ciudad. Un dato lo explica todo. El equipo se jugaba la temporada en el quinto y decisivo partido en Melilla para poder entrar en la Final Four, y viajó ‘pelado’. Viajó sin médico, sin ‘fisio’, sin director deportivo, sin ningún directivo y…. por supuesto sin el presidente. Ni siquiera le dieron la oportunidad de viajar al lesionado Torres. 13 solitarios ‘náufragos’ (10 jugadores, el entrenador, el ayudante y el delegado), con las cartas marcadas de antemano abandonados a su suerte y a la soledad. Todo, en el momento posiblemente más importante de la historia del club. Y... al día siguiente de la eliminación, antes de que llegara la expedición de regreso a Valladolid, jugadores y cuerpo técnico (a excepción de Paco García que tiene un contrato anual y no de 8 meses como el resto), había ya sido dado de baja en la Seguridad Social. Exigencias del guión de un club que debería de una vez por todas dar un paso al frente, pero en bloque y no por partes o dependencias. Porque si se acciona el freno de mano y por unas cosas u otras siempre hay alguien que lo acciona, el proyecto no avanza. Porque hasta para las primas por disputar el playoff (150 euros a los jugadores, casi todos, que no lo tenían por contrato) la situación da de qué hablar.

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