Cualquier tiempo pasado fue mejor
El todopoderoso FCBarcelona se da un festín a costa del imberbe Recoletas Atlético Valladolid, que sale vapuleado del Palau

Víctor Rodríguez se topa con un muro, el pivote francés azulgrana Ludovic Fabregas.-PHOTO DEPORTE
Cualquier tiempo pasado fue mejor. Lejos queda ya la hazaña del Recoletas la pasada campaña cuando fue capaz de poner contra las cuerdas al invencible FCBarcelona, que se impuso en Huerta del Rey con un gol de golpe franco de Palmarsson con el reloj a cero. Como también la osadía y desparpajo del equipo de David Pisonero en el envite copero donde durante muchos minutos fue capaz de meter el miedo en el cuerpo al conjunto azulgrana. Más lejos pero aún presente en la memoria de los muchos románticos del balonmano en Valladolid, queda aquel BMValladolid, catarro de los grandes, que se permitió el lujo de ejercer de juez en la Liga Asobal quitándole varias Ligas al Barça para dárselas a Ademar, Ciudad Real o Portland. Aquel recordado BMValladolid heroico y también conjugado en tiempo de futuro que fue capaz de ganar dos Copas del Rey dejando en la cuneta al FCBarcelona. Pero... la historia ha cambiado por desgracia. Las diferencias son a día de hoy abismales. Mientras el resto de equipos de la Liga Asobal han perdido potencial, el Barça ha seguido creciendo. La diferencia se ve en cada partido donde la maquinaria azulgrana machaca y ridiculiza a cada adversario. 18 partidos, 18 victorias, casi todas ellas, como la de ayer ante el imberbe Recoletas Atlético Valladolid, por la vía rápida y de forma abusiva.
El Barça, dolido por la derrota sufrida en Hungría ante el Veszprem del ex BMValladolid, David Davis, salió como una apisonadora. De poco o de nada sirvió el ímpetu de los vallisoletanos (8-5 en el minuto 10 y 14-9 en el 15) empeñados sin convencimiento en mantenerse en pie en una guerra, a día de hoy, totalmente imposible.
Solo era una cuestión de tiempo de que la fiera despertara de su letargo. Y en un abrir y cerrar de ojos abrió una brecha irreparable apoyado en su portero internacional Gonzalo Pérez de Vargas, un muro casi impenetrable que acabó con un 42% de efectividad en la primera mitad (8 de 19). El Barça solo tuvo que meter una marcha más para pasar por encima del Recoletas. Y lo hizo al más puro estilo NBA, al contragolpe (10 de 10) y con ataques cortos. Incluso se permitió el lujo de jugar con el ‘conejillo de indias’ vallisoletano probando con suerte dispar los ataques de siete contra seis sin portero. Esta frivolidad que tan de moda está en el balonmano actual pero que no todo el mundo se atreve a poner en liza le costó más de un gol de su rival a puerta vacía. Pese a esa concesión equilibrada por el desconcierto del Recoletas, el marcador se disparó a ritmo casi de gol por minuto para acabar la primera mitad con un contundente y explícito 26-14.
En la segunda mitad merced en buena parte a la desconexión parcial (solo parcial) de la maquinaria azulgrana y a la aparición de la portería vallisoletana (6 paradas de Carlos Calle), las diferencias no crecieron al mismo ritmo. El Recoletas era esclavo de sus pérdidas de balón, hasta 18, que no hicieron si no activar el mortífero contragolpe azulgrana en primera y segunda oleada (hasta 17 goles).
El Recoletas continuó desangrándose ante la primera, segunda y tercera unidad azulgrana para acabar encajando un duro, durísimo correctivo con el 46-24 final.